Sigfrido

por | 9 febrero 2014

Hijo del rey Sigmund de Niedesland y de una valquiria llamada Hjordis. Desde su nacimiento estaba destinado a ser un gran guerrero y héroe. Fue criado por Regin, que era un gran herrero, se convirtió en su tutor y le enseño el arte de la forja y en el arte de guerrear, le enseñó todo lo que sabía.

SIGFRIDO Y EL DRAGON FEFNIR

Regin, tenía sus propias ambiciones ya que deseaba el tesoro de los Nibelungo, custodiado por el dragón Fefnir.

Forjó un espada y con ella, Sigfrido, se enfrentó al dragón. Después de matarlo, se bañó en su sangre, que le concedió ciertos poderes. Entre ellos, entendía el habla de los pájaros y por ellos se enteró, de que Regin, quería matarlo. Al final, Sigfrido, acabó con la vida de Regin, quedándose con los tesoros, entre ellos estaba el anillo maldito de los Nibelungos, que traía la muerte al que lo poseía.

SIGFRIDO Y BRUNILDA

Después de obtener el tesoro, volvió a ponerse en camino, en busca de nuevas aventuras, viajaba desanimado y triste, la muerte de Regin, lo había afligido, ya que éste había sido su tutor y mentor. Dejó que su caballo, Greyfel, lo llevara adonde quisiera. Por la noche descansaba bajo los árboles del bosque y de día seguía cabalgando sin rumbo. A pesar de no tomar las riendas de su caballo, la mano de Odín lo conducía, tenía otras tareas destinadas para Sigfrido.

Um día, al anochecer, llegaron al pie de una  montaña, Greyfel, se paró, esperando que su amo descabalgara, pero Sigfrido, que no tenía intención de descansar, espoleó al caballo para que avanzara, peo éste se negó a obedecer. Sigfrido, extrañado por esta actitud, decidió pasar allí la noche y descansar un poco. Como no podía dormir, se dedicó a deambular por el bosque, de vez en cuando, se detenía para escuchar los sonidos que rompían el  silencio de la noche.

Al dirigir la mirada a la cima de la montaña, le parecido ver unos destellos, y al observar con más detenimiento vio que se trataba de unas lenguas de fuego, que saltaban y desaparecían. Intrigado por lo que podía suceder, montó a Greyfell y lo dirigió hacia el lugar, el caballo obedeció, pareciendo conocer el camino. Cuando llegó al lugar, observó que no era una hoguera común, era un circuito de llamas que rodeaba una gran roca. A pesar de que no había ningún camino que llegara a la montañas, comenzó el ascenso a través de arboles y troncos, hasta que de pronto, un viento abrasador, seguido de un espeso humo, le cegó los ojos. Había llegado a un muro de llamas, que se elevaban tan alto que Sigfrido no podía ver más allá de ellas. El intenso calor le quemaba la cara y no se atrevía a abrir los ojos para mirar a su alrededor. Greyfel, resopló e hizo un movimiento como si fuera a lanzarse contra la llamas. En estos momentos Sigfrdo pensó en la profecía que sobre él, le había hecho su padre: que él sería el más grande.

Sucumbió al miedo al pensar que estaba arriesgando su  vida a la ligera, pero pasado este momento, avergonzado, y aunque tenía un latido de miedo en su corazón, espoleó a  su caballo y fue hacia el fuego. Sintió que las llamas abrasadoras le laminan el rostro, después oyó que las patas del caballo, golpeaban la roca y abrió los ojos, que mantenía cerrados, Había atravesado la llamas, y tanto él como su caballo estaban ilesos, ni un solo pelo se había chamuscado. Sigfrido, dió gracias a Odín, pues estaba seguro que lo había guiado y protegido a través del peligro.

Desmontó y miró a su alrededor, estaba sobre la roca, que desde abajo había vistos rodeada de fuego. Tumbada en suelo, había una figura juvenil, sus vestidos eran de una rica textura y llevaba una armadura demasiado fina para soportar el peso de la guerra. Sigfrido se preguntó si despertar o dejar dormir al durmiente y marcharse, pero la curiosidad des impuso y levantado al joven con suavidad le quitó el yelmo. Contempló un hermoso rostro con unos cabellos dorados que le caían sobre sus hombros, Su sorpresa hizo que se echara hacia atrás, con brusquedad, despertando a la bella doncella. Asombrado, permaneció junto a ella, preguntándose si era humana o era un espíritu.

La doncella sonrío y le contó su historia y la razón por la que se encontraba en este extraño lugar. Se llamaba Brunilda y era una de las valquiras de Odín. En su última misión, desobedeció las ordenes recibidas de Odín, llevándose al Valhalla al guerrero que Odín le había ordenado que dejase en el campo de batalla. Como castigo por su desobediencia, Odín, le quitó el privilegio de se una valquiria y la condenó a una vida mortal.  La llevó a la roca, donde Sigfrido la había encontrado y con la espina del sueño, la durmió,  hasta que un héroe la despertara. Brunilda, le contó muchas cosas, le impartió sabiduría y le advirtió de los peligros, que se iba a encontrar en su viaje, y que tuviera cuidado con las artimañas de  los que se hacían llamar sus amigos.

Había llegado la luz de día y las llamas se habían extinguido.. Brunilda se se separo de él. Antes de dejarla, Sigfrido, le puso en el dede al anillo del tesoro de Andvari. Cuando partió, Sigfrido se quedó solo y desolado, pues su corazón quería irse detrás de ella. Cuando Sigfrido, montó en su caballo, éste tomó un dirección equivocada a la que Sigfrido le ordenaba. Viendo en esto la mano de Odín, Sigfrido dejo que Greyfel siguiera el camino que Odín le marcaba.. El habla visto escrito que Brunilda sería su  esposa.

SIGFRIDO EN EL REINO DE BORGUNDIA

Llegó al reino de Bprgundia, era un país magnifico, al se añadía el valor de su rey Gunter, el de su vasallo Hagen y la hermosura de Grimilda (hermana del rey); todo esto Sigfrido lo quería ver con sus propios ojos, así que llegado allí, trabó amistad con rey. Conoció a Grimilda y se enamoró de ella, amor que fue correspondido.

Un día llegó al país un juglar, que declamaba unos versos que contaban que en Islandia, haba una doncella, llamada Brunilda, que desafiaba  en combate a todos aquellos que le pedían matrimonio, hasta el momento, ninguno le había ganado. Gunter, se propuso ir a Islandia para enfrentarse con Brunilda y tomarla como esposa. Aunque Sugfrido, que conocía a Brunilda, intentó disuadirlo, no lo consiguió, al contrario Gunter le pidió que lo acompañase y le ayudara en su propósito. Sigfrido en un principio se negó, pero al final se decidió, cuando el rey le concedió la mano de su hermana Grimilda, a cambio.

Juntos pues, embarcaron rumbo a Islandia. Sigfrido, llevaba consigo el casco del tesoro de los Nibelungos, que había invisible a aquel que lo portara. De esta manera, podría guiar la mano del rey en la batalla y conseguir que la ganara. El combate, tal como se esperaba, fue ganado por Gunter y Brunilda, cumpliendo su palabra, se machó con él a Worms, para convertirse en su  esposa. Se celebraron los dos esponsales: el de Gunter y Brunilda y el de Sigfrido y Grimilda.

Brunilda, no era feliz, Aunque su marido, era un gallardo héroe, que la colmaba de atenciones, esperaba mas de el; además ardía de celos por Sigfrido. Esta situación, hacia que las relaciones  entre las dos cuñadas, fueran cada vez más fuertes y violentas. En una de estas discusiones, Grimilda le contó la verdad de lo sucedido en Islandia. Brunilda, al sentirse humillada, montó en cólera y se marchó de Worms para siempre.

Gunter, quería matar a Sigfrido, lo hacia culpable del abandono de Brunilda, además, Hagen, lo alentaba vertiendo en sus oídos palabras llena de odio y ponzoña. El problema era que Sigfrido, era invulnerable, por haberse bañado en la sangre del dragón Fenrir. Hagen, le convenció para que dejara el asunto en sus manos que él lo resolvería. Se acercó a Grimilda para ganarse su confianza y le hizo creer que su hermano quería matar a Sigfrido, pero que sabía que éste era invulnerable. Grimilda, que estaba celosa de la relación que éste había mantenido con Brunilda, le confesó que Sigfrido tenían un punto débil. Cuando se baño en la l sangra de Fenrir, se le pegó en la espalda una hoja de tilo, no dejando que la sangre le tocara la piel y en este punto era invulnerable.

Tras esta confesión, Hagen, organizó una cacería y en ella consoguió quedarse a solas con Sigfrido. Le clavó una daga en la espada que le atravesó el corazón provocando su muerte.

Con la muerte de Sigfrido, se cumplió la maldición del anillo de los Nibelungos, que volvía a tener en su poder.