Tammuz

por | 20 junio 2015

Dios de la vegetación, de la fertilidad y la renovación de la vida. Conocido como Dumuzi en sumeria, es una figura central en la cultura babilónica, asiria, sumeria y acadia.. Relacionado con los ciclos de la naturaleza, la agricultura y la resurrección. Simboliza a un pastor divino, a la fertilidad, la agricultura, la primavera y a la vida-muerte-renacimiento.  Tammuz era hijo de Enki y de la diosa oveja Dutur. Esposo de Inana.

Su mito está relacionado con el lado agrícola, simbolizando el renacer de la vegetación cada primavera. Es una historia de  amor, muerte y renacimiento.

Cuenta la leyenda, que Inana, la esposa de Tammuz y diosa de amor y la fertilidad, gobernaba con  sabiduría desde Uruk y todos le rendían homenaje. Sin embargo un día una sombra cruzó su corazón, su  hermana Ereshkigal, desde el inframundo, donde reinaba, lloraba la pérdida de su esposo. Inana, decidió emprender un viaje al reino de Kur (el reino sin retorno), para ayudar a su hermana y compartir estos momentos de dolor. No obstante, pensando en los peligros que este viaje conllevaba, instruyó a su siervo, Ninshubur, que si ni volvía, que suplicara a los dioses por ella.

Ataviada con sus joyas, su corona y su báculo, se dirigió al inframundo y llegando a sus puertas llamó, dándose a conocer. Pero en el inframundo nadie entra si no paga un precio y Ereshkigal, temerosa y enfurecida por el poder de su hermana, le hizo cruzar siete puertas, en cada de las cuales se iban despojando de sus prendas: su cinturón, su corona, etc..,. llegando a la presencia de su hermana completamente desnuda y sin ningún tipo de poder. Ereshkigal, la miró y su sola mirada bastó para matarla, colgaron su cuerpo de un gancho. A partir de este momento, el mundo tembló, las cosechas se secaron, el amor desapareció, la vida sin Inana, de desmoronaba.

Su siervo al ver que no regresaba, fiel a su promesa, accedió a los dioses, explicándoles lo que pasaba y pidió ayuda para su  señora. Enki, el dios de la sabiduría, fue quien acudió en su ayuda; creó, de sus uñas, a unos seres sin género, pequeñitos, silencios y sutiles y les dio a beber el agua de la vida. Ésos bajaron al inframundo y lloraron con Ereshkigal, sin pedir nada. Conmovida ésta, por esta seres que no pedían nada y le hacían compañía, les concedió un deseo, ellos pidieron el cuerpo de Inana.

Aunque Inana, volvió a la vida, tenia que dejar al alguien en su lugar, lo demonios la acompañaron a la superficie, listos para llevarse con ellos a un sustituto.Pero Inana, no podía permitir que se llevaran a cualquiera; su siervo había cumplido sus órdenes, su familia había llorado por ella, entonces dirigió su atención a su marido, Tammuz, que sentado en su  trono, vestido con ropas lujosas, celebraba la vida, sin haber derramado una sola lágrima por ella. Llena de furia, lo entregó a los demonios que lo arrastraron al inframundo.

Pero el amor nunca muere, finalmente la hermana de Tammuz, Geshtiina, le ofreció un pacto a Ereshkigal: que Tammuz, pasara medio año en la tierra y otro medio año en el infierno, cuando Tammuz estuviera en la tierra, ella ocuparía su lugar en el inframundo.

Accedió Ereshkigal y cuando Tammuz está en la  tierra todo florece, cuando se encuentra en el inframundo, todo se marchita y muere.

Tammuz no es solo un dios, sino el alma de la vida misma que muere y renace con las estaciones.