Dios de la lluvia. Dentro de la mitología mesopotámica se le conoce por diferentes nombres: Sin-Sina-Nanna-Nannar-Suen-Zuen.
En Acadia y Babilonia se le conocía como Sin. Dios poderoso que regia los ciclos lunares y las mareas, relacionado estrechamente en su función como regulador de los ciclos naturales y que permitía a los agricultores planear sus siembras y cosechas.
Pasaba por ser un antiguo dios protector de los pastores que más tarde fue considerado como el dios supremo del panteón. Considerado también protector de las ciudades.
Es considerado hijo de Enlil y Ninlil y padre de Inana, diosa de la vida, y de varios dioses importantes como Nanna y Utu, éste último lo tuvo con su esposa Ningal, Algunas fuentes lo consideran padre de Ereshkigal (diosa del inframundo).
Se le representa como un anciano con una larga barba y un tocado de cuernos, que simboliza su divinidad y se asocia con su sabiduría y autoridad. Sus símbolos son:
– Media luna. Indica su control sobre los ciclos lunares
-Toro alado. Representa la fertilidad y la fuerza que eran vitales para la agricultura.
– Estrella de la mañana. Símbolo de luz y guía nocturna
Se le asocia con la luz, la fertilidad y la sabiduría. Como dios de la luna, tiene la capacidad de guiar a los viajeros durante la noche, su luz suave era vista como un símbolo de protección y guía.
Se la atribuye un papel importante en la adivinación y el destino. Se creía que sus fases lunares, influían en el comportamiento humano y en la tierra, por ello era consultado por adivinos y sacerdotes, sus oráculos servían para predecir eventos y tomar desiciones importantes.
