Diosa que personifica la tierra cultivable y que forma pareja con Ceres ,la diosa de las semillas. La acción conjunta de estas dos diosas hacen posible el milagro de las cosechas; mientras una proporciona el lugar, la otra proporciona el origen.
Aparecen juntas otra vez, con ciertas ofrendas que hacían las muchachas al casase, así como en el ritual a los difuntos que obligaba a las familias de los muertos, cuyo cadáver había quedado insepulto, a ofrecer a Ceres y Tellus, una cerda para purificarse.
En su fiesta principal que se celebraba, simultáneamente, en todos los locales de cada una de las 30 curias, en el Capitolio y en algunas casas, el rito que consistís en la inmolación de una vaca preñada.
La tradición de celebrar este rito, se remonta a la época del rey Numa. Era un año de malas cosechas, los animales morían sin reproducirse, y Numa consultó al dios Fauno, la respuesta de éste fue “aplaca a Tellus con la muerte de dos vacas, pero sacrifica solo una y que ésta te proporcione dos vidas”.
La ninfa Egenia le explicó el significado de la respuesta dada por Fauno, que inmolara una vaca preñada. Numa así lo hizo, consiguiendo así que la tierra y los animales volvieran a ser fecundos.
