Las Vestales

por | 19 enero 2024

Eran las sacerdotisas encargadas de custodiar el fuego sagrado de Vesta. Éste siempre estaba vigilado por una Vestal y si se apagaba, ésta era azotada como castigo.

La primera Vestal fue Rea Silvia, la madre de Rómulo y Remo. Una de las condiciones para ser Vestal era cumplir el voto de castidad.

Al hacer la carrera de Vestal, ésta dejaba de estar bajo la autoridad de su pater familias y pasaba a ser hijas del Estado. Su carrera se dividia en tres etapas:

– Como novicias. Debian de ser niñas de 6 a 10 años hijas de ciudadanos romanos, cuyos padres estuvieran vivos y no fueran sacerdotes, que sus hermanas no fueran ni hubiesen sido vestales. Se seleccionaban de un grupo de 20 hijas de familias patricias, más tarde se amplió a familias plebeyas, ya que para un familia noble ceder a sus hijas como vestales, era renunciar a posibles contratos matrimoniales. Las candidatas eran conducidas a la vestal máxima, que las examinaba minuciosamente: debían ser perfectas de cuerpo (no tener ninguna cicatriz o lesión permanente) y de mente (no ser mudas ni sordas).

Cuando una de ellas se moría, de forma excepcional se buscaba una candidata para sustituirla, que no tenia que cumplir las condiciones habituales, ni siquiera que fueran vírgenes. 

– Como sacerdotisas y como instructoras de las nuevas novicias. En estas dos etapas avanzaban juntas unas seis vestales. A la cabeza de éstas estaba la Vestalis Máxima, que  participaba en el colegio de Pontífices. Este colegio estaba formado por los sumos sacerdotes de diversos colegios sacerdotales y eran los encargados de custodiar los  libros sagrados, los documentos de estado y los tratados de paz. Los ciudadanos romanos podían dejar en custodia sus testamentos, con la seguridad de que éstos no serían modificados ni destruidos.

Cuando se tenia que sustituir a una vestal en la segunda etapa, se aceptaba que la candidata, fueran jóvenes viudas o divorciadas, que debían mantener el voto de castidad,  mientras durara su sacerdocio.

Las vestales no podían tener relaciones con ningún ciudadano, esto era considerado incestuoso. El castigo que se aplicaba si no cumplían sus votos era terrible, las enterraban vivas en una cámara subterránea, ya que estaba prohibido derramar su sangre,  y su amante era ejecutado. A pesar de los severos castigos a que estaban sometidas si incumplían las condiciones y la responsabilidad que teníåan, eran el colectivo de mujeres con mayores derechos en Roma.

También tenían derechos, que estaban vetados a la demás mujeres del Estado. No estaban bajo la autoridad de ningún hombre, podían tener sus propios bienes y disponer de ellos, podían hacer testamento . Su persona era inviolable, por ello, disponían de una escolta, si la herían eran castigos con la muerte. Se les reservaban asientos en los espectáculos públicos y podían acceder a las ceremonias oficiales del Estado. Su palabra en los juicios se la tenía muy en cuenta y se consideraba verdadera, también tenían autoridad para perdonar a un condenado.

Cuando terminaban su sacerdocio se podía retirar a la vida pública, eran liberadas de sus votos de castidad y recibían una generosa renta vitalicia, que le permitida vivir por su cuenta sin preocuparse por el dinero. Se podían casar , aunque eran de edad avanzada (tenían cerca de 40 años) para tener hijos, no por ello les faltaban pretendientes, pues el matrimonio con una vestal daba prestigio. Quien se encargaba de concretar el matrimonio, que tenia que ser que un miembro de la nobleza romana, era el Pontifex Maximus.

Muchas se quedaban en el colegio y conservaban su posición y derechos