Jonsu – Khonsu – Khunsu

por | 9 julio 2017

Dios lunar o dios del tiempo. Refleja la luna, mientras se pasea a través del cielo nocturno. Junto a sus padres Amon y Nut, forman la triada tebana. Se le representa con apariencia de hombre, envuelto como una momia, con trenza lateral  y barba puntiaguda; lleva un tocado lunar que muestra el disco de la luna nueva, sujeta por una luna nueva creciente.

Dios aterrador que estrangulaba a deidades menores y se comía los corazones de los muertos. Mas tarde se le asoció con el destino, el castigo y el juicio. Se le invocaba para que se enfrentase a espíritus malignos o demonios.

Se creáis que Jonsu vigilaba y protegía a los viajeros que realizaban sus travesías  por la noche. Provocaba el brillo de la luna y la fertilidad del ganado. También se aseguraba  que cada garganta de cada persona, se llenara de aire fresco.

Existe una leyenda que involucra al dios Jonsu con el faraón Ramses III. Durante el reinado del faraón Ramses, éste erigió un templo en honor al dios Jonsu. Tiempo después, cuando el faraón se encontraba en las tierras de Nerhen recolectando los tributos,  el príncipe de Bekhtem, fue al encuentro de éste para saludarlo  y ofrecerle un regalo. Los oficiales que le acompañaban, le ofrecieron oro, turquesas, lapislázuli y maderas preciosas, pero el príncipe le ofreció como regalo, a su hija mayor, que era muy hermosa, para que la convirtiera en su esposa. El faraón, la aceptó y se la llevó con él a Egipto, donde se desposó con ella y la convirtió en esposa real, con el nombre de Ra-neferu.

Durante su decimoquinto año de su reinado, el príncipe de Bekthem, visitó Tebas y presentó sus ofrendas ante el faraón. Le explicó que su hija menor, la hermana de su esposa, estaba muy enferma y sus doctores no encontraba el mal que padecía. Le pidió si le podía enviar a uno de sus doctores, para que la visitara. El rey convocó a sus hombres y les pidió que eligieran al mejor doctor para viajar y curar a la hermana de la reina. Eligieron al escriba Tehuti-em-beb, que  partió de inmediato.

Al llegar, examinó a la paciente y vio que su enfermedad había sido producida por un  espíritu maligno, al que él no podía exorcizar, pues era demasiado poderoso. Entonces el príncipe  le pidió al faraón que le enviase a un dios capaz de combatir al espíritu. Cuando llegó el emisario, el faraón, se dirigió al  templo de Jonsu y le dijo al dios que lo reclamaba en  nombre de la hija del príncipe  de Bekhtem. El dios, imbuyó una estatua de él y la enviaron a Bekhten, la travesía duró 17 meses.

Cuando llego el dios, se enfrentó al demonio, que salió del cuerpo de la princesa inmediatamente y ésta recobró la salud. El demonio se dirigió a Jonsu, reconociendo su poder y pidió clemencia. Le dijo que antes de abandonar el mundo de los vivos, le gustaría celebrar un banquete junto a él. Se celebró el banquete y al finalizar el demonio tal como había prometido regresó a su hogar.

El príncipe cuando se dio cuenta de lo poderoso que era Jonsu, decidió mantener su estátua en Bekhtem. Pasados tres años, Jonsu decidió regresar a su hogar, transformando en un halcón dorado.

Cuando el príncipe vio lo que estaba sucediendo, se sintió muy avergonzado por intentar retener al dios en su país y devolvió todas sus pertenecías a Jondu, con numerosas ofrendas y regalos, que el faraón colocó a los pies de la estátua.