En la mitología griega, amante de la diosa Cibeles, su sirviente eunuco, que conducía su carro tirado por leones.
Hijo de Nana (ninfa o hija del río Sangario) y de Agdistis (ser hemafrodita). Los dioses temerosos de éste, le cortaron el órgano masculino y lo arrojaron a la tierra. En el lugar donde cayó, nació un almendro. Nana, cuando el fruto estaba maduro, cogió uno de ellos y lo guardó en su regazo, pero el fruto desapareció y Nana quedó encinta.
Cuando nació Atis, lo abandonó en la montaña, donde lo crió un carnero, Se convirtió en un joven de gran belleza, con largos cabellos, su hermosura era tan divina que Cibeles, se prendó de él.
Atis, quería casarse con una de las hijas del Rey Midas, Cibeles al tener noticia de ello, poseída por una ataque de celos, provocó en Atis, un trance de locura, en el que éste se castró por su propia mano, no sobreviviendo, según una versión del mito. Cibeles, lo convirtió en un pino, para estar siempre cerca de él y obligó a su sacerdotes a convertirse en eunucos.
Otras versión cuenta que Atis sobrevivió y se convirtió en sacerdote de Cibeles. Al cabo de un tiempo tuvo remordimientos de haberse convertido en una mujer y ser un esclavo en los bosques de trigo de Cibeles. Mas calmado, descubrió lo que habla hecho y donde estaba y horrorizado huyó.
Sobre su muerte hay dos relatos: en un de ellos muere cuando se castra a si mismo y en el otro lo mata un jabalí.
