Adad

por | 2 agosto 2017

Deidad suprema del clima, dios babilonio de las tormentas, el rayo y la lluvia.  Hijo de Anu (dios del cielo) y de Ki (diosa de la tierra) y hermano gemelo de Enki y de Shala.

Su mujer, que era a la vez su hermana, era Shala (diosa de la fertilidad y las cosechas). Su union traía la vida y la prosperidad a la tierra y eran venerados por sus poderes sobre los cultivos. Se le conocen dos hijos Gibil o Girra (dios del fuego), éste último responsable de la quema de los campos.

Se le representa empuñando hachas y mazas, acompañado de un león o un toro, símbolo de poder y fertilidad, cuyo rugido era como un trueno; otras veces se le presenta con un  casco cornudo, llevaba una hacha  o una lanza, que representaba la lluvia y los truenos;  con cabello largo y barba, simbolizando sabiduría y madurez y con los brazos levantados en señal de dominio sobre los elementos naturales. También se le representa  como un joven guerrero armado, rodeado de símbolos, de rayos y nubes de tormenta.

Cuando trae la lluvia en la estación correspondiente, los campos se vuelven fértiles, mientras que cuando se manifiesta su ira, las tormentas producen estragos y destrucción.

Se le asocia con el dios solar Shamash (dios de la justicia),  ambos ayudan a los reyes, en el momento de tomar decisiones políticas y militares, ofreciendo sus presagios y augurios.

Estaba relacionado con la agricultura y la fertilidad. Se le atribuía la capacidad de fertilizar las tierras con sus aguas. Los agricultores lo veneraban y le ofrecían sacrificios para que sus cosechas fueran abundantes y en los momentos de la siembra y recogida se realizaban ceremonias en su honor.