En la mitología china se conocen a unos dioses, que se los denomina Los Ocho Inmortales. Son seres místicos, que alcanzaron la inmortalidad y a través de la piedad y virtud, han alcanzado la vida eterna.
Tienen su morada junto a los dioses, en las montañas de Kun Lun. Allí de divierten en los jardines del Emperador de Jade (señor de los cielos). En estos jardines se encuentra el melocotonero de la inmortalidad. Cada milenio, la esposa del Emperador, la emperatriz Wang, realiza una gran celebración, donde invita todos los dioses a comer melocotones, para así preservar su inmortalidad.
Se cree que estos inmortales, se encuentra en la tierra, practicando las técnicas de la alquimia y los métodos de la inmortalidad. Están dotados de poderes mágicos. Entre ellos están la capacidad de controlar los elementos, curar enfermedades, transformase en diversas formas y viajar a través del espacio y el tiempo.
Lo más conocidos pertenecen a la familia Hsien
HO HSIANG KU. Es la única mujer que pertenece a este grupo. Era un campesina, que vivió durante el gobierno de ls emperatriz Wu Zetian. Cuando contaba 14 o 15 años, tuvo un sueño, en él un espíritu le sugería que moliese y después se las comiese, unas piedras, que se encontraban en un arroyo distante, entre montañas. Estas piedras tenían el poder de el su cuerpo se tornara ligero como el viento, aquel que las tomaba y que ayudaba a conseguir la inmortalidad. Cuando la muchacha se despertó, se puso en marcha en busca del arroyo descrito en el sueño. Lo encontró y siguiendo paso a paso los consejos del espíritu, molió la piedra (que era mica) y luego se la comió. Después de comérsela, el cuerpo se hizo tan ligero, que en unas pocas zancadas, llegó a su casa. Después de ello, la muchacha, continuó con su vida cotidiana, pero gracias a sus nuevos poderes, se dedicó a recolectar frutas y hierbas medicinales, que se encontraban en las montañas, a las que gracias a la ligereza de su cuerpo tenia acceso y así ayudaba a sus ancianos padres, a tener una vida mejor. Para conseguir la inmortalidad, hizo voto de castidad. Con el tiempo y mientras viajaba, el cuerpo le exigía menos sustento y pasaba semanas con sólo 12 duraznos (fruta dulce y aromática). Se la representaba como una hermosa joven, tocando un zheng o órgano duro y entre sus manos sostiene una flor de loto o un durazno, que simbolizan la salud física y moral y la inmortalidad, respectivamente.
CHAN HUAL LAO. Se le representaba como un anciano bondadoso y sabio. Declaraba que tenía más de 800 años de edad y que había sido el primer ministro del emperador Yao, durante sus vidas pasadas. Se encuentra montado, de espalda, sobre un asno blanco volador. Cuando no necesita transportarse, lo puede doblar y guardárselo en el bolsillo. Lleva en sus manos un pequeño mazo, una pluma de Fenix y un tambor, conocido como Yuku, con un palillo de bambú, que simboliza la longevidad. Es el dios que representa a los ancianos, éstos en sus casas tienen una pequeñas figura del dios, al que le piden que les conceda una larga vida y una muerte natural. También aparece el dios montado sobre su asno, entregando un recién nacido a una pareja de recién casados. Es aficionado a los licores y es un gran amante de los vinos. Su elaboración posee propiedades curativas, por ello mas de uno de los Ocho Inmortales, lo han probado.
TS’ AO KUO CHIU. En su vida mortal, pertenecía a la familia real Cao, desempeñado un lugar como miembro de la corte. Se le consideraba el guardián de los actores y se le representaba como un hombre mayor de aspecto jovial, con larga barba y vistiendo el traje que se usaba en la corte real. Llevaba una vida holgada, pero un día renunció a todo ello al enterarse que su hermano había cometido un asesinato. Como miembro de la corte, debía denunciarlo, pero no se atrevió y dejó su vida y se dispuso a vagar por el mundo. Cuando se dirigía a pagar su primer viaje, se encontró con un persona extraña, que le prometió que si tiraba, al río, la barra el oro que llevaba para pagar, él se ocupaba de pagarle el pasaje. Ts’Ao, así lo hizo y en este instante el extraño, se reveló ante él, era el dios Lu Tung,.Pin, uno de los Ocho Inmortales. A partir de este momento y hasta el resto de su vida Ts’Ao, profundizó en los principios del taoísmo. Hay una leyenda que explica como fue su transformación como un dios inmortal: Un día mientras Ts’Ao meditaba, se le acercaron dos ancianos, que le empezaron a interrogar. Le dijeron: ¿se dice que se dedica al cultivo de los campos?, a lo que contestó que cultivaba el taoísmo.Los ancianos insistieron preguntándole donde se encontraba el Tao, y les respondió: en el cielo. No contentos con esta repuesta volvieron a preguntar, esta vez la pregunta fue: ¿donde se encuentra el cielo?, a lo que él respondió: en el corazón, señalando el suyo. Después de esta charla, los ancianos se presentaron como dioses inmortales y le dijeron: “tu corazón es uno con el cielo y el cielo es uno con el Tao. Desde luego has llegado a un profundo conocimiento”. Compartieron con él los secretos de la perfecta armonía y le convencieron para que se uniera a ellos. De este modo Ts’Ao dejó su vida mortal y paso a ser uno de los Ocho Inmortales.
CHUN LI CH’ AN. Era un destacado general del ejército que dejó todo para dedicarse al estudio y la práctica del taoísmo. Con el ejército se enfrentó a las tropas tibetanas en la batalla que acabó con la derrota de sus propias tropas. Para que no lo capturaran, huyó y se escondió en un bosque durante varios días. Mientras estaba allí, se encontró con un anciano, que lo llevó a un pequeño pueblo, donde fue muy bien acogido y dándole la bienvenida le dijeron que podía quedarse todo el tiempo que necesitara. Fue allí donde empezó a estudiar los principios del Tao y adquirió variados conocimientos ligados a la alquimia. Se le representa como un hombre corpulento de barba larga que le llega hasta el pecho, que está cubierto de pelo. Sostiene en sus manos un abanico de plumas o de piel de caballo y un durazno, símbolo de la inmortalidad. Pasado un tiempo, Chun, decidió irse del pueblo y con sus conocimientos ayudar a las persona necesitadas. Según una leyenda, transformaba las piedras en oro y las regalaba a las familias que mas lo necesitaban. Pasó el resto de su vida ayudando y cultivando el Tao, llegando a alcanzar el mejoramiento espiritual y la perfección moral. Chun. cayó enfermo y viajó a las montañas de Hengzhou, donde murió. Cuando falleció se unió al grupo de los Ocho Inmortales y es considerado el segundo en el mando, después de Li Tieguai.
HAN HSIANG TZU. El dios más conocido de los Ocho Inmortales. Considerado el dios más sabio de todos, se le conocía como el Sabio puro. Estuvo bajo la tutela del Lu-Tung-Pin (uno del grupo de los Ocho) que fue el encargado de iniciarlo en el camino del Tao. Durante los primeros años se les veía en tabernas, lugares poco respetables, pero nunca dejaron de estudiar el camino del Tao. Tuvo diferencias con su tío, que le instaba a abandonar el estudio del Tao, para dedicarse al estudio de las letras, que creía que era más provechoso para él. Han, se dio cuenta que su tío y él , tenían diferentes ideas sobre el estudio. Obsequió a su tío con un poema para que apreciara las maravillas que podía hacer con el Tao, pero su tío seguía mostrándose escéptico, incluso cuando le demostró a él y a muchas personas, lo que era capaz de hacer, gracias al taonismo: sirvió varias copas de la calabaza que tenia su lado, cuando más copas sacaba, ésta seguía igual de llena. Se le representa como un hombre joven, que en sus manos sostiene un dizi o flauta china, llamada “ flauta de la vida “, representado la armonía. Según una leyenda, el sonido de esta flauta, podía influir en las plantas, haciendo que éstas crecieran y florecieran al compás de la música. Era un prodigioso artista y compositor y es considerado santo patrón de la música y guardián de los flautistas.
LAN TS’ AI-HO. Se le representa como un hombre afeminado, como un hombre anciano o como una hermosa mujer. Lleva consigo un cesto de bambú, con flores, ramas de ciruelo, crisantemos y brotes de pino y bambúes, lo consideran el patrón de la horticultura y las floristas, y en la otra mano sostiene una bella flauta. Durante el invierno vestía ropas ligeras y en verano usaba prendas de abrigo. En su vida como mortal fue un gran artista que bailaba y cantaba en la calle, para conseguir el sustento diario, pues como seguidor de la doctrina taoísta, se condena la codicia. Algunas fuentes, afirman que regalaba el dinero que no necesitaba, a los más necesitados, por esto motivo se le considera el dios de los pobres.
LU TUNG PIN. Es uno de los primeros maestros de la alquimia interna, además es considerado como un gran poeta, erudito y filosofo. Era discípulo de Chung. Un día mientras estaba calentado vino con arroz Lu se durmió y en su sueño se proyectó su vida futura, en la que tenía éxito y era feliz, pero al final lo perdía todo y se quedaba en la ruina. Se despertó convencido que todo se pierde por las ambiciones mundanas y entonces decidió ser discípulo de Chung. Antes de ser aceptado, fue sometido a una serie de pruebas para demostrar su valía. Tuvo que demostrar no tener tristeza o alegría, rabia o ira, resentimiento, miedo, lujuria y vanidad y demostrar ser valiente y ser correcto. Se le representa como un hombre inteligente, con una espada mágica, que le dio un dragón de Fuego y que simboliza la defensa contra los espíritus del mal. Viajó por todo el mundo, luchando contra el mal y ayudando a toda la gente.
LI T’ EIH – KUAI. Al igual que los otros dioses, dedicó su vida al estudio y práctica del taoísmo. Durante el estudio fue guiado por Laozi, se enfrentó a diversas pruebas y desafíos, al mismo tiempo que meditaba y se alejaba del mundo. Vigiló su cuerpo y espíritu con férrea disciplina, cuando llego a la perfección accedió a la vida eterna, convirtiéndose en una deidad. En otra versión se cuenta que LI, recibió la inmortalidad, debido al secreto que descubrió en un pergamino, guardado en una caja de jade, dentro de su cueva. Cuando abrió la caja, la cueva se iluminó con una luz resplandeciente y Li desapareció sin dejar su cuerpo, se unió a los inmortales. Vivió como un ermitaño en la provincia de Hebei. Cuando llegó a la perfección moral, fue convocado por su maestro en el monte Hua, es una de la cinco montañas sagradas, donde los mortales no pueden acceder con su cuerpo físico, así que, Li, dejó su cuerpo al cuidado de una de sus seguidoras. Le explicó que su viaje sería anímico y si al cabo de siete días no volvía, que quemara su cuerpo. Cuando faltaba un día para el regreso de Li, la madre de la seguidora enfermó de gravedad y ésta no tenía más remedio que acudir a su lado. Antes de partir, vio que el cuerpo de Li no tenia signos vitales y como suponía una carga para ella y solo faltaba un día para su vuelta, creyendo que no volvería, lo incineró. Cuando Li regresó, al séptimo día, encontró su cuerpo hecho cenizas, por lo que debía buscar otro cuerpo. El único que encontró fue el de un mendigo que había muerto de hambre y estaba cojo, así pues se le representa como un anciano cojo de aspecto tosco (aunque es una deidad benevolente) con cara y cabello sucios y una barba desaliñada. El cabello lo lleva recogido con una banda color dorado que hace alusión a su inmortalidad. Camina con una muleta, que recibió de manos de su maestro, lleva en sus manos una calabaza.
