Diosa sumeria de amor, la sexualidad, la fertilidad, la procreación y la guerra. En algunos mitos es hija de Enki (dios de la sabiduría, del agua dulce, la magia y otros elementos y aspectos de la vida). En otros aparece como hija de Nanna (dios de la luz y la sabiduría) y hermana gemela de Utu o Shamash (dios del sol), aunque la mayoría de los mitos la presentan como nieta de Enlil y sobrina de Enki. Al principio era una deidad vegetativa, pero con el tiempo pasó a ser una Reina del Cielo y la diosa más popular de toda Mesopotamia.
En Sumeria era una de las deidades mas antiguas y se encontraba entre los siete poderes divinos: Anu, Enlil,, Enki, Ninhursag, Nanna, Utu y la propia Inanna. Era una joven impetuosa e independiente. Impulsiva, calculadora, amable y descuidada con los sentimientos o la propiedad de los demás o de sus vidas. Es una mujer independiente, que hace lo que quiere, sin tener en cuenta las consecuencias. Manipula, amenaza o seduce a otros para que arreglen los problemas que causan sus actos.
Se la representa como una mujer joven, promiscua, celosa, rencorosa y de gran belleza y sensualidad, nunca como madre o esposa fiel, es plenamente consciente de su poder femenino y se enfrenta a la vida con audacia, sin importarle como la ven los demás, en especial los hombres. Se la ve acompañada por un león o montada en él. En su faceta de diosa de la guerra, se la representa con la armadura de un varón, en traje de batalla (armada con carcajadas y un arco).
Los sumerjo tenían un panteón con muchas diosas femeninas, muchas de ellas fueron sustituidas, perdiendo su posición y prestigio, por dioses masculinos, al contrarios que Inanna, que perduró por ser una diosa muy accesible y reconocida. Tanto las mujeres como los hombres podían relacionarse con esta diosa y ambos sexos le servían como sacerdotes, sirvientes del templo y prostitutas sagradas. La gente la quería, no por lo que era sino por lo que ofrecía. Estaba asociada a la estrella de la mañana y de la tarde
En el panteón mesopotámico es hija de Anu, aunque también se la presenta como hija de Nanna (dios de la luna) y Nigal. En otras versiones la consideran hija de Enki y hermana de Ereshkigal (diosa del inframundo), hermana gemela de Utu o.Shamash y de Ishkur o Adad (dios de las tormentas). Se la menciona también como hija de Enlil (dios del aire).
Dumuzi, su esposo, que sufre por sus decisiones, se transformara con el tiempo en un dios moribundo y reviviente. Por ello cada año se celebra el matrimonio de Inanna y Dumuzi, cuando éste regresaba del inframundp para aparearse con ella, dando así vida a la Tierra. Su matrimonio sagrado era fundamental, para la fertilidad e la Tierra.
Para su culto se empleaba a prostitutas sagradas, de ambos sexos, para asegurar la fertilidad de la Tierra. Los hombres transxesuales se denominaban Kurgarra y se castraban a si mismos. A las mujeres que se identificaban como varones, las denominaban Galatur. Se creía que ambos habían sido transformados por la propia Inanna, como demostración de sus poderos o creados por el dios Enki, para rescatar a Inanna del inframundo.
Algunos de sus mitos son:
– El descenso de Inanna al inframundo. Inanna, por razones que varían desde extender su poder o para presentar sus respetos por el luto de la muerte de su cuñado, decide emprender un viaje y descender al inframundo, que esta gobernado por su hermana Ereshkigal. No obstante antes de su descenso, prepara cuidadosamente su viaje e instruye a su sirviente, Ninshugur, para que pueda actuar en caso de que ella no regresara. Al llegar a las puertas del inframudo, se encuentra que para acceder a él, tiene que traspasar siete puertas y en cada una de ellas, tiene que despojarse de una de sus prendas o de uno de sus poderes, dejándola vulnerable al desprenderse de sus atributos divinos, representando con ello el proceso de transformación y renacimiento.
Cuando por fin se encuentra en presencia de su hermana, está despojada de todo su poder y esencia, lo que la lleva a la muerte. Su cuerpo es colgado de una gancho, un momento que simboliza la total inmovilización y el punto más bajo de su viaje. La ausencia de Inanna, en el mundo de los vivos, empieza a causar esterilidad y desequilibrios. Ninshugar, cumpliendo las órdenes de su señora, pide ayuda a varios dioses, Enki, se ofrece a ayudarla y crea a dos seres, sin sexo, creados a partir de la suciedad de sus uñas, los Galla, que envía al inframundo para rescatar a Inanna. Estos negocian con Ereshkigal su salida, utilizando un enfoque de comprensión, aduciendo a su dolor y soledad.
Inanna es revivida por las aguas de la vida y comienza su ascenso al mundo de los vivos, pero el inframundo demanda un sustituto para permitir su salida, siendo Dumuzi (esposo de Inanna) el elegido para ocupar su lugar, durante una parte del año.
Este mito nos destaca la dualidad del Inanna, como dadora de vida y portadora de muerte, así como la interconexión entre el cielo y la tierra, lo mortal y lo divino, el dolor y el renacimiento. La salida de Dumuzi durante una parte del año, simboliza el acto de las estaciones y el eterno retorno a la vida después de la muerte.
– Inanna y el árbol Huluppu. Cuenta la historia que el árbol Huluppu, fue plantado en la ribera del río Eufrates , per ouna fuerte ventisca lo arrancó de sus raíces y fue arrastado por el río. Se encontraba allí la diosa Inanna rezando a los dioses Anu y Enlil, cuando vio el árbol, decidió cogerlo y se lo llevó a Uruk, donde residía, para plantarlo en su jardín sagrado. Quería construirse con su corteza un trono de madera. Pasaron 10 años y aunque el árbol crecía, su corteza no se abría. Para su sorpresa, se dio cuenta que en el árbol habitaban una serie de huéspedes, que no dejaban que creciera. Una serpiente que no podía ser encantada con su magia, vivía en sus raíces, el pájaro Anzu (un terrible dragón, en forma de pájaro, con cabeza de león y que con el batir de sus alas causaba huracanes y tormentas de arena) tenia su nido en su copa y en su tronco vivía Lilitu o Lilith, una doncella-demonio. Asustada, pues con sus poderes no podía hacer nada para desalojarlos, pidió ayuda a su hermano gemelo Utu, el dios sol, pero este le negó su ayuda. Decidió, entonces, pedirle ayuda su hermano sagrado, Gilgamesh, que decide ayudarla. Cargado con sus armas, se dirige donde se encuentra el árbol. Golpea a la serpiente, el pájaro huye del nido con sus pequeños y por último destruye la casa de la doncella-demonio.
Con el tronco del árbol, Gilgamesh, talla un lecho y un trono para Inanna, y ésta para agradecerle su ayuda le regala dos objetos sagrados: un pukku (realizado con las raíces del árbol) y un mikku (formado de la copa del árbol)
– El rito del matrimonio sagrado. Cuando llegó la hora de escoger esposo, Inanna escogió a Dumuzi, con el acuerdo y deseo de sus padres. Dumuzi, no era de Uruk, sino que representaba a la ciudad de Kua, cera de Eridu, una de las ciudades más veneradas de Sumeria. Inana, se bañó y se lavó con jabón, se vistió con sus mejores galas e invitó a Dumuzi a entrar en el santuario, donde suenan canciones e invitaciones de deseo y pasión. Esto provoca que ambos, se dejen llevar por la pasión y se acuesten y en torno a ellos la vegetación empieza a florecer.
– Inanna y Enki. Inanna, desea aumentar su poder y esta descontenta con la actitud de Enki, que le contesta que ella ya los posee. Desea traer los me (conocimientos divinos, que solo lo poseen los dioses) desde Eridu hasta Uruk, done es ella la deidad titular, para aumentar sus conocimiento. Para ello viaja hasta el templo de E-Abzzu, donde es esperada por Enki, que la agasaja con un banquete. Las dos deidades participan en una competición de bebida, en la que Enki termina a totalmente borracho, momento que aprovecha Inanna para pedirle los me. A la mañana siguiente, Enki, cuando se despierta, le pregunta a su sirviente Isimud, por el paradero de los me, éste le informa que se los ha dado a su hija. Molesto y enfadado envía a un demonio Galla, para recuperarlos. Pero Inanna, ya en su barca va camino de Uruk, llegando sana y salva a su puerto. Enki, admire su derrota y acepta un trato de paz con Uruk, a sabiendas de que su hija hará un buen uso de estos poderes
– Inanna y Shukaletuda. Shukaletuda., era el jardinero de Enki, encargado de cuidar la palmera datilera que había criado. Un día, se encontró a la diosa durmiendo bajo ella, y la violó. Al despertarse y constatar que había sido violentada, trato de castigar al mahechor. Shukaletuda., busca la protección de Enki, y éste que está siempre dispuesto ayudar a los demás y sin saber que ha pasado, le aconseja que se esconda en la ciudad, donde Inanna, no los encontrará. La diosa deja pasar el tiempo y deja enfriar su ira. Mas tarde busca la ayuda de Enki, que como portavoz de la asamblea de los dioses, de los Igigi y de los Anunakis, presente el caso. Al comprobar los hechos, Enki, cree que hay que hacer justicia y promete ayudarla, dando a conocer la dirección donde se oculta el malhechor
