Endiku

por | 9 junio 2014

Personaje de la mitología sumeria, compañero del héroe de Gigalmesh, convirtiéndose en el personaje principal del Poema de Gigalmesh,

Anu, después de escuchar las súplicas de su pueblo, para que los librara del rey déspota que los gobernaba, Gigalmesh, ordena a la diosa Ninhursag, que cree una criatura tan fuerte como Gigalmesh para que pueda enfrentarse a el y liberar al pueblo. Ninhursag, a partir de arcilla crea una criatura y la envía a  la Tierra.

Endiku, aparece como un ser primitivo, incivilizado y salvaje. Vestía con pieles de animales, llevaba el cabello largo y barba y tenia el cuerpo cubierto de vello. Su apariencia física era impresionante, poseía una fuerza que le permitía luchar contra leones y otros animales salvajes y su presencia imponía respeto y temor. Relacionado con la diosa de la naturaleza Shamhat, aprendió de ella las costumbres humanas para poder vivir entre los humanos,

Pero Endiku no olvida el propósito por el que se la ha creado, que es acabar con Gigalmesh, y va a su encuentro en su palacio, Se enzarzan en una lucha que gana Giglamesh, pues es el más fuerte de los dos. Acaban siendo buenos amigos y entablan una gran amistad, hasta tal punto, que la madre de Giglameh, Ninsu, lo adopta como hijo suyo. Su amistad les proporciona consuelo, apoyo y compañerismo, en momentos de pena y tristeza.

Ambos van en busca de aventuras. Deciden asesinar al gigante Humbaba, lo logran con la ayuda del dios Shamash; se enfrentan también a Gugalanna (el toro de los cielos), al cual le dan muerte y lo ofrecen como tributo al dios Sol. El asesinato del Humbaba y Gugalanna, sumado al rechazo de Gigalmesh a la diosa Isthar, lleva a los dioses a tomar una decisión: unos de los dos debe morir y el elegido es Enddiku. Ya en su lecho de muerte, Endiiku, maldice a Shamat, por haberle civilizado, pero ésta le contesta que no desprecie su ayuda y después de pedirle perdón, Endiku, muere en paz.

Gigalmesh, apenado por la desaparición de su amigo, emprende la búsqueda de la inmortalidad.  El viaje le lleva a los confines del mundo, donde vive el sabio Utnapishtin, y su mujer, los únicos supervivientes del Diluvio. Gracia a su supervivencia, los dioses les otorgaron la inmortalidad, sin embargo a Gigalmesh, no se la conceden. Utnapishtin le da instrucciones para que en el camino de vuelta, busque una planta que devuelve la juventud eterna . Gigalmesh la encuentra. pero cuando va a recogerla una serpiente se la roba. Éste vuelve a Uruk convencido de que la inmortalidad es cosa de los dioses.