Datsue-ba

By | 10 febrero, 2019

Según la tradición budista japonesa, es la anciana que se sienta a orillas del río Sanzu y que tiene dos deberes principales: desgarrar las almas pecadoras que iban al infierno y dejar cruzar cómodamente a través un puente a las almas no pecadoras. Las almas pueden cruzar el río en tres puntos diferentes.

Cuando se trata del alma de un adulto, Datsue-ba obliga a los pecadores a quitarse las ropas, si llegan desnudos,  Datsue-ba, les desnuda la piel. Su compañero, el anciano Kenio,  cuelga la ropas de manera que puedes calcular la gravedad de sus faltas. Hay diversos niveles de castigo, por ejemplo, a los ladrones,  Datsue-ba, les quiebra los dedos y junto con su anciano compañero, atan la cabeza del pecador a sus pies.

Las almas de los niños no acumulan experiencias, por lo que no pueden cruzar el río. A orillas del río, el alma del niño muerto, encuentra a  Datsue-ba. Ella les quita las ropas y les aconseja juntar un montón de piedras, sobre la cuales se podrá subir, para alcanzar el paraíso; pero antes de que el montón alcance una altura considerable, los demonios del infierno intentan maliciosamente tumbar la obra. El bodhisattva  Jizo, salva estas almas de permanecer construyendo las pila de piedra por toda la eternidad a orillas  del río y para ello, los oculta entre sus ropas.