Primer dios de la creación, en la mitología nórdica. Padre de Bor y abuelo de Odín.
Representa el comienzo de todo, el primer ser que surge del hielo primordial y da lugar a una nueva era de dioses poderosos.
Nació de la nada, emergió en mitad del hielo primordial que se encontraba en el Ginnungagar, gracias a los lametazos de la vaca Audhunia, que se alimentaba de lamer los bloques de hielo.
Tardó tres días en liberarlo, el primer día, apareció el pelo; el segundo. Se villa cabezas y al tercer día se levantó desnudo, orgulloso y fuerte, liberado de las cadenas de hielo que lo tenían prisionero. El único alimento que tenía, era la leche de la vaca, que compartía con el gigante Ymir.
Tuvo un hijo, Bor, no se sabe con quien, en aquel lugar no había hembras para que dieran a luz, se cree que utilizó, para ello, a Seidr (la magia).
A través de este linaje, Buri, es el progenitor de todos los dioses Aesir
