Ajok

por | 30 julio 2019

Dios del pueblo de  Lokuto (Sudan).

Se creía que era benévolo, pero solo los hombres elegían adorarlo como tal.

Cuenta una leyenda que una mujer, madre de una familia de Lokuto, le pidió al dios que resucitara a su hijo, que había muerto. El dios atendió su petición y lo resucitó. El marido de la mujer, enojado, reprendió a su esposa y mató al niño.  Ajol, molesto, declaró que nunca más resucitaría a un muerto de Lokuto, entendiéndose que la muerte sería permanente para su gente.

mondolibero.eu