Es la luna de la tribu de los Toba (Argentina), de carácter masculino. Se representa como un ser de gran barriga, algo transparente que deja translucir sus intestinos azulados. Alumbra al mundo por las noches, montado en un burro. Coincidiendo con las fases lunares, desaparece, para volver a aparecer la cabo de dos o tres días y vuelve a recorrer los cielos nocturnos. Para los Tobas, la deidad se muere y vuelve a resucitar.
También suele visitar a las mujeres de la tribu, vestido de anciano, para avisarles que les vendrá el periodo al día siguiente.
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