Espíritu de los campos y bosques. Protector de los pelasgos y terrenos, en tiempos muy remotos, que le habían dedicado una arboleda y un festival. Presidida sobre las plantaciones y disfrutaba de los árboles que crecían salvajes, Se le representaba llevando el tronco de un ciprés.
Se cuenta que Silvano fue el primero en imponer piedras para señalar los límites de los campos. Cada estado tenia tres Silvanos: un Silvano doméstico, un Silvano agreste (adorado por los pastores) y un Silvano oriental (dios que presidía sobe el punto en el que comenzaba el estado).
También se le descubre como divinidad protectora de los rebaños de ganado, promoviendo su fertilidad.
Le apasionaba la música. Le estaba consagrada la siringa: instrumento de viento (parecido a la flauta) que tiene entre 8 y 9 agujeros.
Se le representa como un hombre anciano, alegra y enamoradlo de Pomora.
