Lobison

por | 16 noviembre 2014

Es el hombre lobo de Argentina. Es el 7º hijo varón de una pareja por lo que es frecuente, que en este pais,  los apadrine el Presidente o Presidenta de la Repúbica y asi romper el maleficio.

La representacion más frecuente es la de un perro negro y grande, con orejas desproprocionadas que la caen sobre el rostro y con las que emite un fuerte ruido. Sus patas terminan en pezuñas como si  fueran de cabra. A veces parece tener mezcla de cerdo o burro.

El Lobison se convierte a las 12 de la noche de los viernes y a veces tambien los martes. Antes de que esto ocurra el hombre se alejará de los poblados y se refugiará en la oscuridad de los montes. A la hora señalada se quitará la ropa y dará tres vueltas sobre si, de derecha a izquierda, mientras reza un credo al revés.  Una vez hecha la metamorfosis sale a hacer sus maldades durane toda la noche hasta el canto del gallo.  Anda por los graneros, gallineros, chiqueros y cobertizos, buscando excrementos de animales (su alimento más preciado) y en los cementerios revolviendo tumbas y buscando carroña. De cuando en cuando se come a un niño no bautizado, para equilibrar su dieta. Los sábados suele caer enfermo, a causa de las porquerías que come el viernes por la noche.

Su aspecto suele ser de un hombre flaco, desgarbado, huraño y antipático. Su piel  es amarillenta y desprende un olor rancio que llega ser nauseabundo. Es descuidado en el vestir y francamente intratable.

Para matar al monstruo hace falta dispararle con una bala bendita. El tirador encontrará al Lobison con su  forma humana y desnudo, nunca al animal.

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