Es el hombre lobo de Argentina. Es el 7º hijo varón de una pareja por lo que es frecuente, que en este pais, los apadrine el Presidente o Presidenta de la Repúbica y asi romper el maleficio.
La representacion más frecuente es la de un perro negro y grande, con orejas desproprocionadas que la caen sobre el rostro y con las que emite un fuerte ruido. Sus patas terminan en pezuñas como si fueran de cabra. A veces parece tener mezcla de cerdo o burro.
El Lobison se convierte a las 12 de la noche de los viernes y a veces tambien los martes. Antes de que esto ocurra el hombre se alejará de los poblados y se refugiará en la oscuridad de los montes. A la hora señalada se quitará la ropa y dará tres vueltas sobre si, de derecha a izquierda, mientras reza un credo al revés. Una vez hecha la metamorfosis sale a hacer sus maldades durane toda la noche hasta el canto del gallo. Anda por los graneros, gallineros, chiqueros y cobertizos, buscando excrementos de animales (su alimento más preciado) y en los cementerios revolviendo tumbas y buscando carroña. De cuando en cuando se come a un niño no bautizado, para equilibrar su dieta. Los sábados suele caer enfermo, a causa de las porquerías que come el viernes por la noche.
Su aspecto suele ser de un hombre flaco, desgarbado, huraño y antipático. Su piel es amarillenta y desprende un olor rancio que llega ser nauseabundo. Es descuidado en el vestir y francamente intratable.
Para matar al monstruo hace falta dispararle con una bala bendita. El tirador encontrará al Lobison con su forma humana y desnudo, nunca al animal.
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