Dios de la tempestad, malévolo, pero indispensable como señor de las lluvias, adorado en todo el imperio inca. Tal vez era originariamente un dios de los diaguitas de Chile; los aimaraes le denominaban Thonapa. El dios recogía agua del río de los cielos (Via Láctea) en unas jarras que guardaba su hermana y que él rompía con los rayos de su honda en algunas ocasiones.
bibliografia diccionario enciclopédico Salvat Universal 15º ed 1981
