Nombre del inframundo japonés. Lugar donde los difuntos vagan eternamente, viviendo una existencia gris y oscura, donde el alma experimenta momentos sombríos. Está dividido en ocho regiones de fuego y ocho de hielo. El rey de la muerte y juez es Emma-o.
Allí van todas las almas de las personas que han llevado una vida sin honor. En este lugar no se permanece toda la eternidad, es un sitio de paso, como un purgatorio. Las puertas de Jigoku están custodiadas por dos demonios, armados con hachas descomunales, Gozu (cabeza de toro) y Mezu (cabeza de caballo).
Las almas despiertan a orillas del río Sanzu y lo primero que ven son a unos niños pequeños, construir con piedras una torre, que la tienen que hacer lo bastante alta, para poder escalar por ella y huir de este destino. Son almas que han muerto prematuramente y que su vida no ha sido suficientemente larga para ser juzgada en el infierno, pero que tampoco se han ganado la entrada al cielo. Están vigilados por los Onis (demonios de apariencia aterradora) que se divierten tirando las construcciones de piedras, que los niños vuelven a empezar a construir de nuevo.
En la orilla se encuentra Datsue-ba, una anciana que su misión es recibir a los recién llegados. Se encuentra junto a un enorme árbol muerto, pero que sus ramas están llenas de ropajes. Datsue-ba, arranca la ropa y se las da a Keneo, un demonio que es su ayudante, éste las cuelga en las ramas del árbol, para saber el peso de los pecados. Si los difuntos acuden a ella desnudos, les arranca la piel para pesarla.
Las personas correctas que no tienen pecados, cruzan el río por un puente al paraíso y disfrutan de la eternidad. Las personas que no han sido correctas suben a un barco que cruzan a la otra orilla y los grandes pecadores, nadan en aguas gélidas, acompañados por criaturas horrorosas.
Los que cruzan a la otra orilla son recibidos por Emma, el rey de inframundo, y varios jueces, a los que tendrán que contar los pecados que han cometido en su vida. No vale la pena mentirles, pues Emma, posee un libro donde está apuntado todo lo que han hecho para estar en su presencia. El castigo por mentir es doloroso. Con unas tenazas extirpan la lengua y después de un sabio juicio, se los envía a uno de los ocho infiernos budistas
INFIERNOS BUDISTAS
– TOKATSU JIGOKU. Es el nivel mas superficial, Allí están las personas que sólo han arrebatado una vida y no se han arrepentido por ello. En este lugar son atacados por aquellos que asesinaron, además de por Onis, con los puños cubiertos de hierro. Cada vez que acaban el trabajo, resucitan y reviven la agonía.
– KUKUJU JIGOKU. Residen los ladrones y asesinos. Los Onis se encargan de realizar el castigo, Hacen caminar, a los pecadores, por una cuerda floja , en la que han de llevar hierro abrasador. Debajo de la cuerda, hay una gran olla de aceite hirviendo, a la que caen si pierden el equilibrio. O bien puede ser que corten su cuerpo a pedazos
– SHUGO JIGOKU. En este nivel están los que han tenido relaciones con otras parejas que no hayan sido sus conjugues. En este lugar existe un gran árbol, cuyas hojas son cuchillas afiladas como navajas. En lo alto espera la persona amada. Los Onis, animan a subir y en caso de que se nieguen, lo obligan con sus cuchillas gigantes o le aplastan entre monturas de hierro.
– KYOKAN JIGOKU. Es el nivel donde van todos los alcohólicos. En este infierno, los gritos de agonías son los más fuertes. El castigo es beber o bañarse en hierro fundido.
– DAILKYOKAN JIGOKU. Aquí llegan los mentirosos y hendonitas, donde se les arranca la lengua infinitas veces, mientras las uñas se clavan en sus músculos.
. SHONETSU JIGOKU. Es el nivel de los blasfemos, que se rebelaron ante el pensamiento budista. El castigo común es ser asado, junto con otros, en una gran parrilla o bien ser empalados a través de las nalgas hasta la boca.
– DAISHONET SU JIGOKU. Este nivel, pertenece a los violadores o a los que han agredido a alguien del clero budista. Son perforados por tridentes, alcanzando un dolor, diez veces superior al de los demás niveles.
– MUSER JIGOKU. Es la zona VIP y la más baja reservada a las almas que han matado a sus padres o a personas santas. No hay ningún ser vivo que sepa los castigos que se infligen en este nivel, pues el dolor es tan atroz, que los condenados se matan entre ellos, para escapar de la tortura. Se dice que el que ha intentado saber lo que pasa en este nivel, ha muerto del absoluto terror que ha contemplado.
Existen también 16 infiernos menores, a los que van las personas, que aunque no hicieron ningún mal, no han sido todo lo correctos en la vida: los prejuicios y la ignorancia pueden llevarte a ellos. Los niveles de estos infiernos son: la nube de arena negra, excrementos, las cinco puertas, el hombre, la sed, el pues, el caldero de bronce, muchos calderos de bronce, el martillo de hierro, las medidas, el gallo en llamas, el río de cenizas, hojas de espada, zorros y lobos y congelación.
Hay algunas oportunidades para salir del Jigoku, una de ellas es que la familia pida misericordia por el alma en el curso a los 100 días de estar en el infierno. Primero se hará un juicio, en caso de fallarlo en contra, hay otras oportunidades. Al primer año tras su muerte, al segundo, al sexto, a los doce y finalmente a los 32 años de su muerte.
