Dios sumerio de las tormentas y la lluvia. Hijo de Anu y hermano de Enlil. Era un dios temible y temido. Se le asociaba con los truenos, relámpagos y lluvias torrenciales, que tanto podían beneficiar como destruir las cosechas.
Se le representaba con un hacha doble o un rayo, como símbolos de su poder sobre las tormentas.
No tiene mitos propios, aunque se le menciona en himnos y oraciones como el portador de lluvias necesarias para la fertilidad de los campos, para protegerlos de las sequías o de las inundaciones. También se le describe combatiendo demonios o fuerzas del caos.
En el mito de la creación se cuenta que Enki le puso a cargo de los vientos. Se le describe en algunos textos como un toro o un león, cuyos rugidos eran como truenos.
