Baal no es el nombre de un dios concreto, sino el título de señor o rey, que se concedió a numerosas divinidades, principalmente de los babilonios, sidonios, caldeos, fenicios y otros pueblos orientales. Se les conoce también como Baal Sagon (señor del monte ) o Baal Shamon (señor de los cielos).
Eran considerados como productores de la fertilidad en la tierra y en la reproducción de los rebaños. Las divinidades locales recibían el nombre de Baalam. Este nombre también se usaba en la denominación real fenicia. Se les representaba como piedras erguidas.
Los fenicios y cananeos consideran a Baal hijo de Bagon. Se le identifica como dios de la lluvia, las tormentas y la nieve en Babilonia, asociado a la fertilidad y al clima.
Baal, patrón de Urgarit, era una deidad importante, como un dios del cielo, que traía lluvia y era amigo del sol que les daba la vida. Se le considera hijo de El, dios de los dioses y residía en un palacio, en el monte Saphun. Se le representa sosteniendo en la mano derecha un garrote o maza y en la izquierda un relámpago, acabado en punta de lanza, o bien, llevando un yelmo con cuernos, indicando una estrecha relación con los toros, símbolo de fertilidad. Su esposa era Asarte, diosa del amor, la sexualidad y la guerra.
La mitología cananea lo considera hijo del dios El y se le conoce como el padre de todos los dioses, el dios supremo, el creador y el bondadoso. Se le representa como un toro con alas o sin ellas. Su esposa principal es Asera.
En Tro aparece como deidad marina. Numerosas copias relatan como Baal vence a la muerte y asume la realeza de los dioses.
La historia de su descenso y regreso de los infiernos, se ha citado como un ejemplo del motivo del dios, que muere y revive, pero Baal no muere ni vuelve a revivir.
En la región cananea y mesopotámica, se le conoce com Baal Hadad, dios de las tormentas y la lluvia, que más tarde se convirtió en dios de la guerra.
Estaba relacionado con Shamat, árbitro de la justicia, con la diosa luna, Nanna, respecto a la fertilidad y las cosechas, con la diosa del grano, Shala, y con Dagan o Dagon, el señor fenicio de los dioses.
CICLO DE BAAL
Baal, hijo de Dagun, estaba seguro que lo eligieran como rey, pero el señor de los dioses, sin embargo eligió a Yamm. Éste sometió a los demás dioses y les obligó a trabajar para él. Los dioses cansados de sus desmanes acuden a Asherat, para que intervenga por ellos, en sus quejas, delante de Yamm.
Le ofrece a Yamm, todo tipo de tesoros y regalos, pero lo único que desea Yamm, es poseer a Asherat, ella acepta, pero antes tiene que volver e informar a El y a la corte divina, del acuerdo. Todos los dioses apoyan la decisión de Asherat, excepto Baal, que jura vengarse de la afrenta hecha a Asherat y promete matarlo y se niega a inclinarse ante las exigencia de Yamm, provocando el disgusto de los demás dioses, con su reacción, que la intrepretan como una traición e informan a Yamm de las intenciones de Baal, que exige a la corte la rendición de éste.
Al no recibir noticias por parte de la corte, Yamm, envía una segunda delegación, que se muestra arrogante y no realiza los rituales que se deben a El y su corte. Baal, quiere matarles pero Anat y Astarte, lo retienen, advirtiéndole que es pecado matar a unos inocentes mensajeros, que solo cumplen las órdenes que han recibido y apaciguan a Yamm, prometiéndole que Baal, se presentará ante él y le ofrecerá abundantes regalos.
Baal se enfurece porque sabe que no es lo suficientemente poderoso para derrotar a Yamm en un combate. Kothar-wa-Khasis (artesano divino), le confecciona a Baal dos garrotes, con los que puede derrotar a Yamm, si los usa según sus indicaciones. Baal, con los consejos del artesano y sus dos garrotes va al encuentro de Yamm, sin llevarle ningún regalo.
Cuando llega a su presencia, lo golpea en los hombros, con el garrote Yagrush, del que sale ileso; le vuelve a golpear, esta vez, entre los ojos, con el garrote Amur y Yamm cae. Baal, lo lleva a la corre, anuncia su victoria y tira el cuerpo de Yamm al mar.
Convertido ya en rey de los dioses, encuentra la oposición de Mot, que se opone a esta usurpación. Para deshacerse de él, envía a un monstruo marino, Lotan, para atacar a Baal. Éste lo derrota y lo mata, lo que enfurece a Mot que jura que acabará con él. Consciente de que no hay ninguna magia para poder salvarse del destino que le tiene preparado Mot, la muerte, se esconde y envía en su lugar a un doble, que es devorado por Mot, creyendo que es el propio Baal.
Al estar escondido y ser el dios de la fertilidad y de la lluvia, las tierras se secan y se vuelven estériles. Anat, su esposa y hermana, venga a Baal, atacando y matando a Mot, pero éste que es inmortal vuelve a la vida.
Baal, cansado ya de ver el desastre de sus tierras, sale de su escondite y obliga a Mot, a volver a su hogar en el inframundo y a reconocerlo a él como su rey legítimo. Pide a los dioses y al rey, que le construyan un gran palacio en la cima de una montaña (sin ventanas) y comienza su reinado.
