Fue un simple mono, que se convirtió en Rey. Conocido por su inteligencia, su habilidad en el combate y su rebelión ante los dioses. A pesar de sus poderes sobrehumanos, es impulsivo y egoísta. Estas cualidades junto con su valor e ingenio hacen de él un personaje atractivo, que se enfrenta a numerosos desafíos, saliendo siempre adelante.
Su historia comienza en la cumbre de la Montaña de Frutas y Flores, donde se encuentra la piedra mágica, conocida como la piedra de los 5 elementos, Se encuentra en un lugar sagrado que es fuente de todo tipo de criaturas mágicas y seres sobrenaturales.
Según la leyenda, esta piedra había absorbido, durante miles de años, la energía del cielo y de la tierra y dio luz a un huevo de piedra, Éste se rompió y de él surgió un mono, que se convirtió en Sun Wukong. Después de su nacimiento, convivió en la Montaña con otros monos, pero demostró ser diferente de los demás. Pronto se convirtió en el líder del grupo, gracias a su inteligencia y habilidad.
Un día, mientras jugaban cerca de una cascada, los monos hicieron una apuesta, el que saltara más lejos y llegara al inicio de la cascada, se convertiría en su rey. Sun Wukong, aceptó el reto y de un poderoso salto llegó al inicio y fue coronado rey por los demás monos. A pesar de su titulo, no estaba contento, él sabia que era mortal y que algún día moriría. Se embarcó en un viaje, buscando la inmortalidad y a encontrar los poderes mágicos que podrían ayudarle.
En la primera etapa de su viaje, conoce al viejo sabio Subhuti, uno de los discípulos de Buda, que impresionado por su coraje, decidió enseñarle los secretos de la inmortalidad y de las artes mágicas, aprendiendo a transformarse 72 entidades diferentes, (tanto en perros, objetos o animales), la capacidad de volar y la habilidad de multiplicarse. Encuentra también una vara mágica, Ru Yibang, que el rey Dragón utilizaba para mantener el equilibrio entre los mares, en los dominios de su palacio. Aunque pesaba 7000 kg y era tan larga que unía el fondo del mar con el cielo, Sun Wukong, logró reducirla hasta lograr el tamaño de una aguja y llevársela con él, provocando un fuerte y temible maremoto.
Conseguida la inmortalidad y sabiendo usar los poderes mágicos, regresó a la Montaña de Frutas y Flores, para continuar gobernando a los monos como su rey. Su regreso no fue muy bien recibido, sobre todo por parte de los dioses del cielo, que lo creían capaz de rebelarse contra ellos y asumir sus dominios.
Decidieron darle un puesto junto a ellos, viendo sus habilidades le nombraron cuidador de los caballos celestiales. Al principio estaba encantado , pues creía que era un puesto de honor, pero con el paso del tiempo, se dio cuenta de que había sido engañado. Furioso, volvió a la Montaña y se proclamó el Gran Rey Santo Igual al Cielo, desafiando así a los dioses.
No se contentó con ser un simple mono o un rey, quería ser el Rey del Cielo, igual a los dioses. Convencido de ser igual a los dioses, decidió enfrentarse a ellos, demostrando ser un adversario formidable. Utilizando su bastón dorado, sus habilidades mágicas y su astucia, derrotó a los ejércitos celestiales.
Pero cometió un gran error, desobedeciendo al Emperador de Jade, éste decidió tomar parte en el asunto, para someter al Rey Mono, a su autoridad. Le invitó a acudir a su palacio, para recoger el título nobiliario que le había concedido, Sun Wukong, al verse atacado, logró tomarse un elixir mágico, para alargar la vida. Dotado de este nuevo poder, resistió el ataque de 10000 guerreros del Emperador, pero finalmente fue vencido por los Guerreros Celestiales y condenado a morir. Ninguna espada fue capaz de cortar su cuello, ni los 49 días que permaneció en la fragua sagrada, que le lanzó el Emperador, pudo acabar con él. Al contrario emergió con mayores deseos de venganza. Cuando el Emperador tuvo noticia de ello, acudió a Buda, en busca de ayuda.
Buda, lo desafía, retándole a posarse sobre la palma de su mano y que intente escapar. Sun Wukong, fue finalmente vencido. Buda cerró su mano y ésta se convirtió en una montaña de cinco pisos, colocó encima un talismán y encerró a Sun Wukong, por un periodo de 500 años,
En estos años, Sun Wukong, tuvo que enfrenaste a la soledad y la desesperación, pero aprendió valiosas lecciones: la humildad y la paciencia. Finalmente el monje budista Tang Sazang, lo liberó de su cautiverio y Sun Wukong, se embarcó en un largo viaje al Oeste. Junto a sus compañeros de viaje, Puerco y Shu Bajie y el monje Sha Wusing, se enfrentó a una serie de pruebas y tribulaciones, que pusieron a prueba su valor y su ingenio. Una de sus misiones, fue recuperar los escritos budistas y llevarlos de vuela a China
