Shen-Nong

por | 18 julio 2015

Según la leyenda era un soberano amable y justo, hijo de una princesa y un dragón de los cielos, con cabeza de toro y cuerpo de hombre.

Se le atribuye, entre otros, la invención del arado, que empezó a usar a los tres años, después de empezar a hablar a  los tres día de haber nacido y a comer una semana después. Considerado por ello el padre de la agricultura y la labranza.

Gracias a él, se empezó a utilizar el arroz, el mijo, el trigo, el sago (era un cereal muy nutritivo) y las porosas ( un tipo de legumbres).

Ya de adulto se dedicó a buscar una solución a los problemas de comida que sufría la población, que iba aumentado cada vez mas. Se adentró en las montañas, para buscar hierbas comestibles, que iba probando para saber como reaccionaba  su cuerpo. Gracias a que  nació con el estómago transparente, se le podían ver los órganos  a través de la piel, y podía ver los beneficios, confirmando que plantas eran venenosas y cuales era medicinales y curativas.

Clasificó unas 365 plantas beneficiosas indicadas para todo tipo de malestares y enfermedades, incluidas las que eran tóxicas y venenosas y recomendó el uso del canabis para el paludismo, la constipación, la carencia de vitamina BI, la distracción continua y la molestas del ciclo menstrual.

Es  por ello,  una divinidad relacionada con la medicina herbal, enseñó las hierbas medicinales y curativas e introdujo el cultivo de ellas.

Una de las leyendas mas conocidas, es la del origen de té, se dice que Shen  Nong fue su descubridor. Shen Gong, decretó que toda el agua que iba a ser consumida, debía de hervirse, para evitar contagios y enfermedades. Un día el Emperador, después de una larga caminata, estaba descansando, junto  a su  séquito, debajo de un árbol. Mientras sus criados hervían el agua, unas hojas de este árbol, cayeron dentro del cuenco. El Emperador, quiso saber de donde procedía aquel olor tan exquisito, los criados muy azorados, le explicaron que habían caído unas hojas del árbol, en el agua, mientras hervía. Ordenó que le sirvieran aquella mezcla para probarla y la encontró tan deliciosa, que mandó, que en su palacio se crearan extensas plantaciones de aquellos  árboles y haciendo de aquella bebida una de sus favoritas.

Era la planta silvestre del té