Uno de los dioses más importantes de la mitología japonesa. Hijo de Ame-mo-Oshimim y nieto de Amaterasu (diosa del sol).
Fue enviado por su abuela a la tierra, para sembrar arroz, alimento que daría de comer a todos los humanos. Traía consigo tres tesoros sagrados, enviados por la dios Amaterasu, que servían de herramientas para traer la paz a Japón. Eran la espada Kusanagi (representa el valor), el espejo Yatanokagami (trae sabiduría) y la joya Yasakami No Magatana (para llenar el mundo de benevolencia).
El espejo y la joya fueron utilizados por Ame-No-Uzume, para hacer salir a Amaterasu, de la cueva en la que se encerró, dejando al mundo a oscuras. La espada obtenida del dios de la tormenta en una batalla contra la serpiente de ocho cabezas, la había traído Susanoo, hermano de Amaterasu, como disculpa del miedo que le había infundado.
Cumplió con éxito su misión. Mientras estaba en la tierra conoció a una joven que lo deslumbró con su belleza. Se llamaba Konohana-Sakuya-Hime. Eran ta bella que lo cautivó y decidió casarse con ella. Se dirigió al padre de ésta, para pedirla en matrimonio. El padre escuchó complacido la propuesta, pero le dijo que debía casarse ademas con su hermana mayor. Cuando la conoció, vio que no era tan hermosa como su hermana y el enviado de los dioses, la devolvió a su padre y se quedó únicamente con Konohana.
Uno de sus hijos se llamaba Yamasachi-Hiko, que fue perseguido por su hermano mayor. Huyendo de él viajó hasta el país del dios del mar, donde consiguió una energía mística y celestial. Ésto le permitido castigar a su hermano con el hambre, aunque más adelante le perdonó sus pecados.
