Dios del cielo, la tormenta y la lluvia, de apariencia personal y antropomorfo.
Venerado por la tribus indias de los chenchus, indios que viven en las montañas, dependen de la recolección de alimentos y de la caza. Mantienen un estilo de vida tradicional, ligada a la naturaleza y a sus recursos.
A pesar de su alejada residencia celeste, es invocado ante los peligros. Castiga al pecado con la enfermedad y la muerte; rechaza a las almas violentas, que se tornan en espíritus malvados
