Rey demonio, nieto del devoto Prahlasa (rey demonio, hijo de demonios y conocido por su profunda devoción a Visnu) y bisnieto de Hranuyakashipi (rey demonio, muy poderoso entre los asura).
La historia de Bali trasciende los limites del bien y del mal,. A pesar de se un asura, Bali, encarna valores que superan los limites convencionales de la moralidad, demostrando que la virtud no es exclusiva de los dioses.
A diferencia de otros asuras, su familia era conocida por su firme devoción a Visnu, cada acción de Bali estaba impregnada de esta devoción.
Su vida estuvo marcada por una singular ambición: la conquista de los tres mundos, conocido como Triloka, que constaba del reino del deseo (Kama-Loka), el reino de la forma (Rupa-Loka) y el reino inmortal (Arupyya-Loka). Estos tres mundos son una parte fundamental de la compresión del Universo. Este anhelo le llevo a un austeridad que le concedió unos poderes inmensurables, otorgados por Brahma.
Con estos poderes, Bali, derrotó a Indra (e señor de los cielos) y a los devas, obteniendo el control divino. Este hecho causó una conmoción entre los dioses, ya que no era habitual que un asura, dominara los elementos celestiales. Bali, a pesar de ser una asura, era conocido por su justicia y generosidad, gobernaba con benevolencia y se ganó el respeto de aquellos a los que había derrotado.
Su reinado representa una época dorada para los asura, pero este éxito no pasó desapercibido por los dioses, que temerosos de su creciente poder y dominio, idean un plan para recuperar su posición y el equilibrio cósmico. Se plantaron unas semillas, de lo que sería una astuta estrategia divina, para desafiar la posición de Bali como gobernante supremo.
Visnu, al ver la preocupación de los dioses y con el proyecto de someter a prueba la generosidad y devoción de Bali, se encarnó como Vamana, un brahman enano. En el transcurso de una ceremonia, se presentó ante Bali y le solicitó la cantidad de tierra que pudiera cubrir con tres pasos, Bali, consciente de la insignificancia de la petición y sin reconocer la naturaleza de Vamana, accedió con gusto.
La sorpresa vino cuando Vamana, revelando su forma cósmica, cubrió los cielos y la tierra con dos de sus pasos. Al no encontrar un lugar para el tercer paso, Bali se ofreció a si mismo, como último sacrificio, demostrando una inquebrantable lealtad y devoción. Visnu, complacido con la devoción, le otorgó la inmortalidad y le nombró rey del mundo subterráneo (Patala), además le concedió la gracia de visitar a sus súbditos una vez al año.
