Izanagi – Izanami

por | 18 mayo 2014

Dioses de la creación, siendo Izanami además, diosa de la muerte. Sus nombres Izanagi-no-mikoto, significa: el hombre que invita y Izanami-no-mikoto significa: la mujer que  invita.

Izanagi es un hábil y poderoso guerrero, que con su espada y lanza y blandiendo poderosas armas mágicas, es capaz de aniquilar a una multitud de demonios y kamis. 

Izanami no es guerrera, pero al convertirse en la diosa del inframundo, tiene a su mando un infinito ejército de muertos, kamis y demonios, además del poder sobre la muerte. Los dos son capaces de engendrar seres de inmenso poder.

Se les atribuye la creación de las islas de Japón. Cuenta la leyenda que tras la primera aparición del cielo y la tierra, los dioses del cielo ordenaron a Izanagi e Izanami, que eran hermanos y los dioses más jóvenes, que completaran el territorio. Juntos sobre el puente flotante del cielo (Ame-no-ukihashi), que conecta el cielo con la tierra, utilizaron la lanza  celestial (Ame-n-nubuko) incrustada de joyas, que les habían entregado los dioses. Con ella agitaron el océano y al retirarla, el salitre que goteaba se cristalizó, creando una  isla, a la que llamaron Onogoro-shima.

Los dioses se instaron en ella para vivir, construyeron un casa y decidieron formar una familia, por lo que celebraron sus nupcias. El rito consistía en dar vueltas alrededor de un altar sagrado, caminando cada uno por un lado distinto. Durante el ritual se mantenían callados, pero en uno de sus encuentros Izanami, saludo a su nuevo marido, cometiendo una impiedad, pues no era correcto que la mujer fuera la primera en hablar.

Como consecuencia de ello, el primero de sus hijos en nacer, fue una criatura débil y sin huesos. Le llamaron Hirko y más adelante se llamó Ebisu, patrón de los pescadores y uno de los siete dioses de la Buena Suerte, Sus padres lo abandonaron y en una cesta de mimbre lo lanzaron al mar. El segundo hijo fue una isla de espuma (Awashima).

Tanto IzanagI como Izanami estaban preocupados por su descendencia, pues los hijos que habían tenido, debido a sus deformidades, no se podían considerar dioses. Pensando que habían hecho algo mal, consultaron a los siete dioses invisibles la razón  de su desgracia. El motivo de ello, les respondieron, es que no habían realizado correctamente el ritual matrimonial, al ser la mujer la primera en hablar. Repitieron la ceremonia, asegurándose que Izanagi, fuera el primero en saludar a su mujer.

Después de celebrar la ceremonia correctamente, tuvieron más descendencia. Dio luz a las Oyashimakumi (las ocho islas principales de Japón)  Awiajishimi, Shikowo (con cuatro caras cada uno), Tsukushi, Iki, Tsushima, Sado y Yamato. Despus engendró a varios kamis  (espiritus y fenómenos naturales).Otros hijos notables fueron: Oho-wata-tsu-hi (dios del mar), Kuku-no.shi (dios de los árboles), Oho-Yamatsu-hi (dios de las montañas). También engendró a los dioses del hogar, del viento, de los páramos, de los barcos y del grano.

Durante el alumbramiento de su hijo Kagutsuchi (dios del fuego) sufrió graves quemaduras, provocándole grandes sufrimientos, hasta que finalmente murió. Fue enterrada en el monte HIba, entre Izumo y Hoki. Junto con Izanagi, crearon 14 islas y 35 dioses. De las lágrimas de dolor que derramó Izanagi, nacieron nuevas deidades.

Izanagi, como venganza por la muerte de su esposa, decapitó a su hijo Kagutsuhi, pues lo hacia responsable de la muerte de Izanami. Con su espada lo cortó en ocho trozos, de cada uno de los cuales  surgieron ocho volcanes y de su sangre nacieron nuevas deidades.

Izanagi, sintiéndose muy solo e incapaz de vivir sin su esposa, decidió seguirla al Yomi  (inframundo) e intentar liberarla y llevarla de vuelta al mundo de los vivos. No la pudo rescatar pues Izanami, había ingerido el alimento en el inframundo y esto no permitía que volviera. Pero Izanami, consiguió que los dioses del Yomi, hicieran  una excepción con ella para poder regresar, e hizo prometer a Izanagi, que la esperara  a la salida, pero que por nada del mundo intentara verla en su estado actual, que tendría que tener un poco de paciencia. El proceso de liberación se alargaba tanto, que la impaciencia de Izanagi, hizo que éste no cumpliera su promesa y volviera para poder ver a su amada; lo que vio le llenó de horror, pues el cuerpo de Izanami, estaba medio descompuesto.

Izanami, estaba tan furiosa porque su marido no havia cumplido su promesa, que envió a los Ocho Truenos y las Mujeres Feas, tras él, al que echaron del inframundo, no pudiendo reclamar la vuelta de su esposa.  Mientras huía, perseguido por estas criaturas,  arrojó su bastón en su camino, cerrando con un bloque la entrada al Yomi y creando en este momento a los dioses de los  caminos: Chimata-no-Kami y Yachimara-hoki, que juntos eran  conocidos como Sae-nu-kami o Dosojin.

Izanami, se convirtió en la reina del inframundo

Después de todo ello, Izanagi, tuvo que realizar un rito de limpieza, para librase de todas las impurezas del inframundo. Lo realizó en el río Woto y durante el ritual nacieron varios dioses. Cuando se lavaba el ojo izquierdo nació Amaterasu, la diosa del sol; de su ojo derecho  Tsuki-Yomi, el dios de la luna; de su nariz Susando, el dios de la tormenta y de su aliento Shina-tsu-hiko, el dios del viento. De sus ropas manchadas, de las que se deshizo, rompiéndolas en doce pedazos, nacieron doce dioses, uno por cada pedazo.