Verethragna

por | 27 abril 2025

Dios de la victoria, la fuerza divina y protector del orden cósmico. Relacionado con el valor en las batallas, es el guerrero que lucha contra el mal, los demonios y las fuerzas del caos. Se le representa sobre un carroza tirada por caballos blancos, armado con una lanza, un arco con flechas de oro y su  famosa malla.

Se le relaciona con Haona (dios de la cosecha y la salud) debido a su papel en la iluminación y también como acompañante de Mithra.

Es una divinidad única entre las deidades iraníes ya que es capaz de asumir, a su voluntad, múltiples formas. Se le conocen diez encarnaciones diferentes, cada una de ellas representa un aspecto de su poder:

– Viento como una tormenta destructiva

– Toro blanco, con los cuernos de oro

– Camello poderoso

– Jabalí enorme, simboliza fuerza brutal

– Carnero feroz , con cuernos de oro

– Un joven de quince años vigoroso y valiente

– Un hombre guerrero con armadura dorada

– Un caballo blanco, con orejas doradas y pezuñas de bronce

– Um halcón veloz y mortifero

– Un siervo rápido y ágil

Sus hazañas se encuentran recogidas en los pasajes del Avesta, la más simbólica es la derrota de los demonios por parte de Verethragna, que amenazaban el orden del mundo

La batalla de Verethragna contra el demonio del caos, Azi Dahaka. El mundo estaba siendo creado por Ahura Mazda (el espíritu del bien), ya había creado la tierra, el cielo, al  hombre y a los seres divinos, pero su enemigo (el espíritu del mal), Angra Mainyu, no se quedó quieto. Desató al temible demonio de cinco cabezas y lengua de serpiente, Azi Dahaka, para que sembrara el caos, las enfermedades y la guerra entre los hombres.

Los hombres clamaron ayuda de Ahura, que llamó al dios de la victoria, Verethragna, para que  pusiera fin a estos desmanes y eliminase al demonio. Verethragna, descendió al mundo de los mortales, para cumplir con el encargo, utilizando más de una forma de las que poseía:

– Como un viento huracanado, que despeinó a las montañas. dispersando a los espíritus del mal

– Como un jabalí colosal, que con sus colmillos en forma de lanza, embistió las fortalezas de los  demonios.

– Con su forma de halcón, surcó el cielo y cegó, con el brillo de sus ojos, a sus enemigos

– Finalmente como un guerrero de oro con armadura resplandeciente y espada de fuego

Se enfrentó a Azi, en un campo oscuro y cubierto de nubes, Aunque el demonio rugía, escupía llamas y veneno, el dios no se acobardó. Con cada golpe de su espada, deshacía un parte del caos y con un grito de guerra, que hizo temblar el cielo, logró encerrar a Azi en una montaña de hierro, sellándola y encadenándonos al monstruo, hasta el fin de los tiempos, donde no podrá dañar a  los vivos.

Era también el protector de los guerreros justos. Cuando los hombre se preparaban para entrar en la batalla, y le ofrecían sacrificios a Verethgrana,  si el guerreo  era justo y luchaba por una causa noble, el  dios le otorgaba fuerza, coraje y victoria. Se decía que el espíritu del dios, se encarnaba en el guerrero y hacía que peleara con la ferocidad de un jabalí o la velocidad del halcón.

Vinculado con el éxito y la buena fortuna, se le invocaba para vencer la pobreza y el hambre, ahuyentar las enfermedades provocadas por los demonios y proteger a los viajeros y comerciantes en sus rutas, limpiando con su energía el camino de peligros.

También se le invocaba, para pedir fuerzas para romper con los malos hábitos, mantenerse firme en el campo del asha (verdad, justicia y orden) y no rendirse a la oscuridad y al desanimo.

Los reyes afirmaban que Verethragna, les había dado el derecho a gobernar, apareciendo en sueños o visiones, Uno de ellos, tomó el nombre de Bahram, como signo de que la victoria divina esta de su lado.