Vayu

por | 27 abril 2025

Dios del viento, el controlador de la respiración y el observador eterno de las eras que desfilan ante sus ojos inmortales. Otorga el aliento vital y arrebata el último suspiro. Se le considera padre del dios Hanunman (dios mono) y de Bhima (el héroe).

Surcaba los cielos, donde contemplaba maravillas u horrores y atravesaba los confines de la tierra envuelto en la bruma y el misterio. 

Es etéreo, una fuerza primigenia que gobierna sobre los elementos y hasta en cada bocanada de aire que los morales inhalan.

Es un dios dual, se describe como un viento divino, un dios benevolente que trae brisas refrescantes que dan vida a la tierra e inflaman la pasión en los corazones de los amantes, pero es temido como el huracán destructor, que desata la ira de los cielos y provoca tormentas devastadoras. Los humanos le temen por su naturaleza caprichosa,  tanto en la vida como en la muerte.

Fue el creador del viento divino, que impulsó de barco de Arjuna hacia la victoria, en la batalla de Kurukshetra.

Una de sus hazañas más notables, la protagonizó junto a Indra (rey de dioses). Juntos surcaron los cielos, en carruajes divinos, y pudieron distinguir las maravillas y terrores ocultos en los rincones más remotos del Universo. Se cruzaron con entidades cósmicas, eran sus ancestrales, cuyas mentes enloquecían a cualquier mortal y podían eclipsar al más intrépido de los dioses.

También ha sido testigo de la oscuridad oculta en los rincones más recónditos del alma humana, no pudiendo liberar la furia de sus vendavales y devastar la creación, pues su deber como dios, es mantener el equilibrio y la armonía en el mundo.