Ran

por | 30 marzo 2020

La diosa germana del mar, representaba lo peor del océano. Esta diosa no era querida, sino más bien todo lo contrario, ya que sus historias son bastante terroríficas y nunca se arrepiente de ellas.

Representaba todo lo malo que le pueda pasar a un ser humano, se cree que los seres que perdían la vida en los mares, eran raptados por Rana y conducidos al fondo del océano, mediante una red gigante que fue hecha por Loki (el dios del engaño) que siempre trataba de hacer el mal.

Su piel era de color verdoso, su cabellos eran negros, sus dientes eran muy puntiagudos y sus garras tremendamente afiladas. Tomaba varias formas, las más conocida era: la de sirena o mujer  normal, con dos piernas en lugar de cola.

Su esposo  era Aegir (su hermano) y tuvo con él nueve hijas, a cada una le puso un nombre asociados a  las olas.  Eran doncellas de blancos pechos, largos cabellos rubios, profundos ojos azules, esbeltas y de sensuales formas. Iban ataviadas con velos transparentes azules, blancos o verdes. Tanto ella como sus hijas eran consideradas las doncellas de las olas; disfrutaban con la presencia de hombres en su palacio submarino.  No dudaban en ahogar a cualquier insensato que se atrevía a adentrarse en las  aguas nórdicas.

Los náufragos que descienden al palacio de Ran, al permanecer cerca de ella, se mantiene jóvenes y bellos y ésta los conserva inmortales, pero cuando la diosa los manda a realizar alguna misión, toman un aspecto amenazador y se convierten en criaturas marinas, cubiertas de algas y parásitos marinos.

Los marineros llevaba siempre consigo algunas piezas de oro, que durante la travesía, tiraban  por la borda al tiempo que recitaban una oración así la diosa no capturaba a estos marinos y tenían un viaje los más seguro posible. En caso de se capturados con estas piezas podían pagar a la diosa y evitar ser retenidos en su palacio.

Cuando los marinos extraviados aparecían en su funeral, significaba que la diosa les había dado un gran recibimiento en su palacio.  En él se celebraban grandes festejos en su honor, por lo cual algunos marineros no eran tan negativos a ser capturados; al final la deidad se cansaba de ellos y los enviaba al reino de los muertos, con Hela (la diosa del reino de los muertos).

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