Eldorado

por | 10 mayo 2014

Fué sin duda lo más famoso de todos los mitos que condicionaron la acción descubridora y colonizadora de los españoles en América y el que encarna mejor que  ninguno el afán de riqueza que constituyó uno de los resortes de la conquista de aquel continente.

Su existencia se basó en una realidad telúrica: la ceremonia anual en la que un cacique de los chibchas, con el cuerpo espolvoreado de oro, hacia ricas ofrendas en la laguna de Guatavita. Según la leyenda, en las aguas de dicha laguna se hallaban los cadáveres de la esposa del cacique y sus hijas que él había mandado ahogar. Pero, arrepentido, ofrecía cada año grandes tesoros a la aguas de dicha laguna en memoria de sus víctimas.

La búsqueda, afanosa y vana, de tan tentado lugar por gran número de conquistadores, no sólo españoles, sino también algunos extranjeros,  tuvo como resultado práctico el descubrimiento de nuevos territorios de la geografía americana en la primera mitad del siglo XVI.