Zeus

By | 25 noviembre, 2013

Dios soberano del panteón griego. Los orígenes de esta divinidad se hallan en un ser supremo celeste de los pueblos indoeuropeos, que llevaba el nombre de cielo luminoso o divino, en una forma continuada por las distintas lenguas históricas con Zeus (genitivo de Dios) de los griegos. Con Júpiter (genitivo Jovis) de los latinos, con Diaus de los indios, con Tyr de las poblaciones germánicas, etc.. La suerte del antiguo ser celeste fue en todas partes la misma, pero siempre conservó el nombre ordinario. En la India ha quedado como un dios inactivo (deus otiosus), protagonista de las vicisitudes míticas, pero relativamente privado de culto, según la más común tipología del ser supremo de la naturaleza uránica; otras veces, por ejemplo, entre los germanos, llegó a ser un dios más y adquirió los caracteres de una potencia activa en los límites de un campo de acción que representa la antigua naturaleza uránica; entre los griegos, finalmente (y entre los latinos, tal vez por influencia griega), fue elevado al rango de rey de los dioses, continuando la supremacía más que la uranicidad de la originaria figura indoeuropea. La superioridad de Zeus respecto de los otros dioses del panteón griego está bien expresada en un pasaje de la Iliada en el que este dios se jacta de poder resistir por si solo a todos los dioses que quisieron arrojarlo del Olimpo, su real sede. De la antigua naturaleza uránica procedían sus poderes sobre las manifestaciones celestes: Zeus hace llover (más bien “llueve”, como se decía normalmente en Grecia). Y dispara el rayo, su arma y su principal atributo divino. Pero sobre todo se le consideraba como el principio del orden, soberano que mantenía la justicia y el orden del mundo. Zeus otorgaba el poder a los reyes y de él emanaba la autoridad política, garantizaba la jerarquía, las relaciones entre las ciudades, así como entre los individuos, castigando a los perjuros y protegiendo a los huéspedes (los extranjeros), en sus tradicionales derechos. Su función de árbitro de los destinos del mundo hacía que, aunque se los venerase en cada ciudad, ninguno lo tuviera como protector particular (dios poliade); igualmente Zeus debía proteger a todo el mundo griego y la protección particular de una o más ciudades-estado le hubiera hecho abandonar su residencia ideal; ésta era el Olimpo, un monte situado en los confines entre Macedonia y Tesalia, una “tierra de nadie” fuera de los centro habitados, desde la cual gobernaba el mundo y donde residía. Existían otros montes Olimpo (en Misia, en Cilicia, en  Elida, en Arcadia) y el nombre común atestigua la posibilidad de localizar a Zeus sobre una altura, lejos de las competencias y de las rivalidades de cada ciudad-estado.
El Olimpo de la Elida tuvo una localidad llamada Olimpia (cuya soberanía se disputaban las ciudades de Elis y Pisa, hasta que la primera quedó como dueña del campo) que llegó a ser la sede del culto más importante que se tributaba a Zeus, los Juegos Olímpicos. Estos tenían carácter panhelienico y bajo la égida del dios reunían cada cuatro años a los representantes oficiales de todos los estados griegos, que para tal ocasión interrumpían las hostilidades. En Olimpia aparece claramente la dimensión panhelenica de Zeus que allí tenía su principal templo, para el cual realizó Fidias la famosa escultura sedente del dios en oro y marfil. La concepción de Zeus como dios panhelenico se desarrolló en la especulación griega hasta asumir una universidad que llegó a constituir una religión nacional. Así, la filosófica estoica elaboró un panteísmo que divinizaba el mundo designándolo con el nombre de Zeus (entre otros se recuerda a Crisipo, autor de un poema sobre Zeus).
La soberanía de Zeus y sus funciones específicas están claramente señaladas en los mitos. Su inserción en un sistema genealógico de derivación  oriental, que consta de tres generaciones (Urano padre de Cronos, Cronos padre de Zeus y Zeus), adquiere nuevas dimensiones en a formulación griega. Urano era el ser supremo celeste, relegado a la mitología de los orígenes, cuya soberanía era tan solo natural o potencial. Cronos se alzó contra Urano, su padre, y le arrebató el poder. Zeus, hijo de Cronos y Rea, eliminó a su padre y le sustituyó en el trono; además venció y destruyó a todos los enemigos de la estirpe divina (Titanes, Gigantes, Tifón o Tofeo). De la unión de Zeus con Metis, con Temis y con otras diosas (Dione, Eurinome, Mnemosines, Leda) nació toda una generación de dioses, de la cual será padre y rey (Zeus-padre fue su título cultural y vulgarmente se le llamaba “padre de los dioses y de los hombres”). En época avanzada se le reconoció una esposa, Hera, y de este modo él fue completo y perfecto (teleios), según la ideología griega.

2º DEFINICION

Dios supremo del panteón clásico griego, soberano de los dioses olímpicos. Hijo del titán Cronos y de Rea, su madre le salvó con astucia de ser devorado por el padre –suerte que corrieron los hijos anteriores- y confió su educación a los curetes y a las ninfas de Creta. Zeus fue amamantado por una cabra (o ninfa) Amaltea, cuya piel, al morir, se convirtió en la coraza (égida) del dios. Por consejo de Metis (la prudencia), al alcanzar la mayoría de edad Zeus administró un vomitivo a Cronos para recuperar a sus hermanos; con ellos, loa cíclopes y los hecatonquiros, liberados del Tártaro, Zeus se enfrentó victoriosamente a Cronos y los titanes. Tras la victoria Hades reinó en el mundo inferior, Poseidón en los océanos y Zeus en los cielos; éste último, además, ostentaba la suprema soberanía de los dioses. Con la derrota de Tifón a manos de Zeus concluyó definitivamente la resistencia de los gigantes al nuevo orden (gigantomaquia). Zeus casó con Metis, pero Gea anunció que, si nacía una hija, el hijo de ésta destronaría al rey de los dioses; Zeus se tragó a Metis, y así la hija (Atenea) nació de la cabeza del dios. Zeus casó después con la titánide Temis, de la que tuvo las Horas y las Moiras. Zeus también se unió a la titánide Dione, de la que nació Afrodita; a la oceánida Eurinome, que fue madre de las Gracias; a la titánide Mnemosine, de la que tuvo las Musas y a Leto, que dio luz a Apolo y Artemisa. Pero su esposa definitiva fue Hera, su hermana, madre por él de Lebe, Ilitia y  Ares. Más tarde, y con su otra hermana, Démeter, Zeus fue padre de Persefone. Menudearon además la uniones de Zeus con mujeres mortales, y varios linajes heroicos se remontan a ellas, Aquiles, Ayax, Tántalo, Cadmo, Dárdano, Arcade, Pelasgo, Lacedemón y otros. Todas esta uniones parecen tener sentido teológico de providencia divina o de absorción por la religión olímpica de cultos locales arcaicos, así como las  uniones con diosas quizá reflejen el supremo dominio de Zeus, como corresponde a la función soberana en todos los panteones indoeuropeos (v. Indoeuropeo; Soberano; Varuna), dominio patente también en la actuación arbitral del “padre de los dioses”, por ejemplo, entre Apolo y Heracles, entre Atenea y Poseidón, entre Afrodita y Persefone. Zeus castigó el robo sacrílego de Prometeo y las acciones de Salmoneo, Ixión, Licaon y otros; protegió y divinizó a su hijo Heracles y salvó a Deucalión del diluvio con el que aniquiló a la humanidad pervertida (v. Gaminedes; Hefesto).

ASTIBIRIO

Sobrenombre con que Zeus era adorado en Rodas; dio su nombre a la isla llamada hoy Atairo.

OLYMPIEION

Antiguo templo griego del s.IV construido con destino al culto de Zeus.

ASBAMEA

Fuente de la antigua Capadocia, consagrada a Asbamea (Zeus), cuya agua era tan saludable para los justos como dañina para los malvados.

OLIMPIA

Antiguo santuario griego consagrado a Zeus. Situado en un lugar sagrado (Atis) de la llanura de la Elide, junto al rio Alfeo (Peloponeso), fue famoso por los juegos que se celebraban en él cada cuatro años. El sitio estuvo ocupado desde la Edad del Bronce, Hacia el 394, por un edicto del emperador Teodosio, se suspendieron los juegos y el recinto fue abandonado. Su destrucción definitiva sobrevino en el siglo VI.

HELICE

Ninfa, nodriza de Zeus, identificada a veces con Calisto

Iconografía

La representación de Zeus se estableció desde un principio de acuerdo con los cánones de realismo naturalista y antropocentista que dominaban el arte griego. Usualmente Zeus es representado como hombre maduro, completamente desnudo o con el torso desnudo, erguido o sentado en un trono solo o acompañado de Hera, presidiendo la asamblea de los dioses o en el momento del nacimiento de Atenea; compositivamente se halla situado en el eje temático. Se solían utilizar para sus representaciones los materiales más ricos, oro y marfil sobre todo, o mármol. Con frecuencia aparece su efigie en las monedas. Tiene por atributos inseparables su frondosa barba, su larga cabellera, el cetro rematado por el águila, el rayo y la encina. Cronológicamente, las primeras representaciones de Zeus lo muestran como un guerrero, y son pequeñas estatuillas encontradas cerca de los grandes santuarios arcaicos, como el bronce hallado en Dodona y conservado en el Museo de Berlín.
A partir del siglo –IV el dios ya aparece en figuraciones historiadas, junto a Hera (metopa del templo de Selimonte, Museo de Palermo), en lucha con los gigantes (Tesoro de Sifnos, Museo de Delfos), presidiendo con Apolo el combate de centauros y lapitas (templo de Zeus en Olimpia). En ese siglo se iniciaron también las representaciones de los mitos relacionados con sus aventuras amorosas (Europa sobre el toro, metopa del templo de Seimonte, siglo –IV, Museo de Palermo), rapto de Gaminedes, acrotera del tesoro de Gela, siglo –V, Museo de Olimpia, que tomaron su mayor auge en la época helenista, y a través de las cuales el dios adoptaba diversas figuraciones (toro, águila, cisne, humano). Dentro ya del período clásico, en la estatuaria griega se hicieron frecuentes las grandes imágenes de la divinidad, como Zeus de Histieia (h-480), atribuido a Calamis (Museo Nacional de Atenas), y, principalmente, el Zeus Olímpico de Fidias, escultura criselefantina conocida tan solo a través de descripciones y copias, y que supuso el establecimiento de un tipo iconográfico continuado posteriormente (Zeus de Otricole, siglo –IV, Museo Pío Clementino del Vaticano). Distintas escenas relativas a Zeus aparecen también en la cerámica griega (Zeus lanzando el rayo. Pintura de una lecito de figura rojas, Biblioteca Nacional de Paris). El arte alejandrino, en busca de una divinidad greco egipcia, fusionó a la personalidad de Zeus las características de Serapis, con sus atributos, la serpiente, el perro y el lobo (bronce de Zeus Serapis, Museo Arqueológico de Florencia). A partir de esta época se inició una decadencia en la iconografía de Zeus, que más tarde tuvo su resurgimiento a través del Júpiter romano y de las posteriores representaciones plásticas que hicieron los estilos del renacimiento clásico.

bibliografia  diccionario enciclopédico Salvat Universal 15º ed 1981